domingo, 22 de diciembre de 2013

Un pasaje de la Navidad: La Adoración de los Pastores



Junto a las representaciones, donde la adoración del Niño por parte de la Virgen es el hecho principal, el arte cristiano fue sumando poco a poco episodios que aportaron un gran lujo de puesta en escena.( el anuncio y adoración de los pastores, Lucas, 2 8-21, y la historia de los Reyes Magos, Mateo, 2 1-12)
Estas dos escenas paralelas recibieron desde el principio una importante carga simbólica, considerando que los pastores son la representación del pueblo judío que acude a adorar al Niño, mientras los Reyes Magos son la imagen de los gentiles



Me voy a centrar primero  en la escena de la Natividad y la adoración de los pastores del Tríptico Portinari, del pintor flamenco Hugo van der Goes. Actualmente está en la Galería Uffizi de Florencia.
Fue un encargo de Tommaso Portinari, el representante de la familia Medici en Brujas.
En la tabla central está el nacimiento y la adoración de los pastores representados de forma simultánea.








En la tabla central está el nacimiento y la adoración de los pastores representados de forma simultánea.
La figura central es la de la Virgen María, con rostro de suave expresión, vestida de azul, que adora a Jesús que acaba de nacer. La escena se representa según el relato de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia.




Al lado de María los ángeles y a su alrededor, los pastores son representados como campesinos, con rostros más realistas y ropas severas.
El paisaje es típicamente invernal.


En el primer plano unos jarrones de flores representan simbólicamente la virginidad de María




En las tablas laterales están representados los donantes de esta obra (costumbre muy normal en el siglo XV) a la izquierda del retablo, está representado Portinari y sus hijos Antonio y Pigello, con los santos Antonio y Tomás; el paisaje del fondo representa el viaje a Belén de José y María. El ala de la derecha muestra a la esposa, María Portinari, con sus hijas, y las santas Margarita y María Magdalena; en el paisaje del fondo se distinguen las figuras de los Reyes Magos aproximándose al portal.





El retablo cerrado tiene representada la Anunciación pintada en grisalla.

Y algo más sobre La iconografía de la Anunciación y Adoración de los Pastores...

San Lucas nos cuenta  en su Evangelio, que había "En la misma comarca algunos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor les envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor."
Así queda enunciado otro de los más interesantes episodios de la Natividad.
 Muchas obras hablan de los pastores que recibieron la visita de un ángel que les anunciaba el nacimiento de Jesús, pero en casi ninguna se profundiza en los distintos aspectos de este acontecimiento. Esto ha contribuido a generar una representación muy libre por parte de los pintores que se han enfrentado al tema desde los primeros momentos del arte cristiano.
No sabemos nada del número exacto de ellos, de dónde procedían, de si eran sólo hombres o también había mujeres, qué ofrecieron al Mesías, si es que lo hicieron, o solamente fueron a visitarlo. En fin, toda una serie de detalles que se escapan de nuestro alcance, a diferencia de lo que ocurre, en el episodio de la Epifanía, donde son innumerables las referencias que existen sobre los Magos y la leyenda que los envuelve. (Podéis comprobarlo en este enlace)
La explicación de esta falta de datos parece que habría que buscarla en el hecho de que durante muchos siglos, la representación de la Adoración de los pastores estuvo al margen del ciclo de la Natividad, ya que lo más frecuente era o bien, representar la escena del Nacimiento a través de la Sagrada Familia en el pesebre, o bien, la escena de la Adoración de los Magos, cuya tradición es mucho más antigua.
Pero a partir del final de la Edad Media parece que empieza a tener importancia la tradición de los pastores, y eso gracias, fundamentalmente, a la orden franciscana, que volcada en los más pobres y sencillos, decidió introducirlos en las representaciones navideñas.

Desde un punto de vista iconográfico, podemos hacer un pequeño recorrido por  las representaciones  que hay sobre este tema para observar la enorme variedad en cuanto a la forma de captar la escena.
 A pesar de todo, es posible establecer una serie de constantes iconográficas que son más o menos visibles en la mayoría de las representaciones.

En general, se trata de personajes muy populares, a veces excesivamente vulgares, con lo cual se quiere dejar bien claro la sencillez de su condición humana. Sus propias vestiduras, muy similares a las que algunos autores utilizan para la Sagrada Familia, nos hablan de hombres y mujeres sin elevados medios económicos, todo lo contrario, gente pobre, a la que Cristo, como dice Pacheco, se  quiso presentar como gente pobre. La diferencia, por tanto, con la riqueza de los mantos, trajes y coronas que luego vemos en la escena de los Magos establece un contraste bastante interesante.

En cuanto a su número, no existe una cantidad determinada.Es muy normal que estos pastores sean a veces un grupo bastante numeroso porque se intenta completar con ellos la escena
 La Adoración de los Pastores de Pablo Legot (Parroquia de Espera en Cádiz) es un buen ejemplo de esto, hasta el punto de que son ellos los que ocupan más espacio en comparación con el que el pintor ha dedicado a representar el pesebre con María, San José y el Niño.


Aquí, tomando  el pesebre como el punto focal de mayor importancia, el pintor hace que todos los demás personajes giren formando un círculo. Desde la derecha encontramos un grupo de cuatro pastores que, en diferentes posiciones, se aproximan hasta el Niño, unos con ofrendas y otros mostrando su reverencia hacia el recién nacido. En primer término, justo delante de Él representa a dos jóvenes, de ellos, uno es una muchacha que toca una pandereta a la vez que vuelve su cabeza para dirigir la mirada hacia el espectador; su pareja aparece sentado con las piernas cruzadas y tocando un tamboril. Hacia la izquierda el círculo se completa con otros personajes que terminan por completar este concurrido ambiente al que da cobijo una edificación de piedra y madera prácticamente derribada. 
 
Otra interesantísima representación de este acontecimiento es la que realizó el gran pintor de la luz George de Latour, A este pintor de Lorena se le conoció como el Caravaggio francés y se le asocia con el tenebrismo del primer barroco, estilo practicado por el italiano y por el español José de Ribera, pero el uso de la luz en La Tour es distinto y en la representación de la adoración de los pastores la luz está dentro del cuadro, igual que en otras dos escenas relacionadas con  el nacimiento y la infancia de Jesús


Es siempre una vela lo que ilumina la escena (en la imagen de la natividad la sostiene San José y en la del carpintero, el niño), pero La Tour consigue que centremos nuestra atención, no en la vela cuya luz hace transparente la mano que la aguanta, sino en lo que ilumina que son los rostros de los personajes, María, José, dos pastores y la comadrona en uno, y los del padre anciano y el hijo de pocos años en el otro.







3 comentarios:

mangeles dijo...

Un viaje por el arte y el nacimiento de Jesús.... Muy bello...como siempre. Un besazo profe.

cecibustos dijo...

Pilar:
En toda ciudad siempre hay un jardín que cruzar. Y todo niño ha tenido quizá la oportunidad de vivir su epifanía atravesando el jardín ha habita su ciudad y acoge entre sus plantas al sol. Los padres, que barruntaron esa necesidad de hacerse presentes en las vidas de los hijos, los acogieron en sus manos y se los presentaron a sus amigos. Después los dejaron corretear por las calles para que conocieran a otros niños, como ellos, como él, para que fueran amigos y alumbraran una sociedad menos dura y cruenta. Tal vez por ahí, querida Pilar, las gentes de hoy debiéramos pintar una nueva adoración de los Magos de Oriente. En todo caso es benéfico para las gentes de hoy la ritualización, con el regalo, del afecto a los niños.
Gracias por un trabajo ton bello y elocuente. Yo, en mi caso, lo tomo y acepto como un regalo.
Un beso y un deseo, que los Magos de aquí y de allí, nos traigan muchas cosas de oro, incienso y mirra.
Cecilio

Pilar Álamo dijo...

Muchas gracias Cecilio, siempre tan bonito todo lo que escribes. Esto si que es un regalo de un amigo y de verdad que es estupendo leer tus palabras. Un abrazo