domingo, 1 de noviembre de 2009

Las meninas o la familia de Felipe IV, (1656, Velázquez) EL FINAL DE LOS AUSTRIAS EN MADRID




Vuelvo a asomar en mi blog el interés que tengo por el arte de la pintura ,con algunos secretos de una gran obra que siempre tendrá algo que contarnos y siempre dará lugar a invertir un tiempo para contemplarla y admirarla como se merece.

La pintura es de 1656.

Cuando Velázquez pintó las meninas , el rey Felipe IV tenía 51 años y estaba enfermo.

Su política interior y exterior había llevado a España a una ruina económica que se dejaba ver en todos los rincones del país y en palacio se servía en platos de oro, intentando mantener las apariencias de una corte (la de los Austrias) que durante cinco generaciones se había mantenido en el trono casándose entre ellos, lo que les llevó a desarrollar algunas enfermedades de consanguineidad que de alguna manera repercutían en los asuntos de Estado.

Felipe IV había heredado un fuerte imperio que fue poco a poco perdiendo y no solo en lo que a territorios se refiere, sino a relaciones económicas, rebeliones, pérdida de rutas comerciales…todo se podía resumir en un absoluto fracaso.

En el cuadro de las meninas , Velázquez retrata a Felipe IV y a su mujer Mariana de Austria de una manera indirecta, reflejados en el espejo de la pared del fondo, desdibujados los rostros con esa maravillosa técnica impresionista del pintor.


En ningún otro cuadro de Velázquez aparecen juntos el rey y la reina, y en éste , aun estándolo, sólo se distinguen a grandes rasgos.

Pero en el centro de la escena se encuentra la infanta Margarita, con cinco años de edad, y que intenta transmitir una sensación de felicidad familiar y de riqueza, así como un futuro esperanzador en la persona de la pequeña infanta.



Cuando Velázquez pintó este cuadro Margarita era el único vástago de la familia real. Era la esperanza de que vendría un heredero sano también a un trono que ansiaba la descendencia masculina.La luz que tiene la niña tiene un significado muy claro: la esperanza.

Y la mirada de la niña, como la de casi todas las personas representadas en el cuadro, reflejan el ambiente de conciencia de clase que se respira en la sala, que es a la vez el estudio del pintor y guarda esa intimidad compartida con las personas “importantes” de palacio.

Las meninas , damas de compañía, eran de familias aristocráticas del país. La de la izquierda se arrodilla ,no como un gesto de cariño, sino para cumplir un precepto: “sólo de rodillas se podía ofrecer algo aun miembro de la familia real”. Y esto era considerado un privilegio.




La dama de la izquierda posiblemente sólo estuviera colaborando con llevar el jarrito.



Bufones y perro

Los bufones y enanos eran un recurso para soportar el aburrimiento en palacio. Pero, también es verdad que ninguna corte europea tenía tantos personajes de este tipo como la española.






La enana del cuadro, Maribárbola era alemana y enanito que está con ella era Nicolasito Pertusato, de Italia.




Los enanos podían hacer todas as gracias que quisieran, vivían al margen de cualquier jerarquía de la corte y se les trataba igual que a los animales de compañía, como los perros. Y no es casualidad que aparezcan en el mismo rincón de la habitación.

EL FINAL DE UN PINTOR


Velázquez lleva en el pecho la cruz de caballero de Santiago, aunque en 1656, cuando pintó el cuadro, no pertenecía aún a esa órden aristocrática.



Ingresó en ella tres años después cuando quedó verificada su “pureza de sangre” , es decir que no tenía ningún antepasado judío o moro.

Posiblemente la cruz fue añadida después por un pintor anónimo.

Pero además de pintor, Velázquez desempeñó el trabajo de aposentador real lo que implicaba una gran variedad de obligaciones con la corte y además debía atender muchos asuntos particulares del rey.

Muchas de estas misiones fueron agotadoras para el pintor pues debía trasladarse y viajar muchas veces para poder cumplir.

En 1660 tuvo que ir hasta la frontera con Francia para formalizar el compromiso de la hija de la primera esposa de Felipe IV con Luis XVI.

Al volver a Madrid, en Julio de 1660, escribió que estaba agotado después de este viaje…


Murió un mes más tarde

11 comentarios:

mangeles dijo...

¡¡¡Vaya post más genial¡¡¡Una auténtica obra de arte...el post y Las Meninas.

Gracias profe, eres un sol.

Y alucinada estoy de ver la habitación-estudio de Velázquez, "desnuda" y desolada tras su muerte. Una imagen bellísima.

Y por cierto,...la habitación resulta bella, hasta así, sin nada....curioso...

Muchos besos.

Adolfo Payés dijo...

Todo un gusto visitarte..

Excelente articulo..

Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre..

Que disfrutes de una semana maravillosa..

mangeles dijo...

Que conste que lo estoy mirando y observando todo...y que pienso darme una vuelta por el Prado, para mirarlo y comentar...

Pero...primera reflexión...la cabeza de Velázquez es la que más sobresale, es la más "alta", y el objeto más elevado sin duda...es el lienzo que se está pintando...(¿el arte, la pintura, es más eterno y más importante o tan importante como la Monarquía?)

Segunda: Velázquez, la Infanta y el perro crean una diagonal....(fidelidad a la corona)

La Menina, La Infanta, y la otra Menina, crean otra diagonal...(fidelidad a La Infanta)

Hacen como una X donde la Infanta es el centro.

Velázquez interpone una Menina entre él y la Infanta, alejándose de ella y haciendo que otra persona más, esté en la zona izquierda del cuadro, no sólo él los Reyes y la Infanta....


Ya miraremos más....


Besos, de tarde de lunes.

Doña Umé dijo...

Acabo de descubrir un montón de cosas que ignoraba acerca de este cuadro, que, por otra parte es uno de mis favoritos. siempre que voy al Prado me acerco a verlo, es como una "obligación" que me he impuesto porque me encanta.
¡Que bien lo explicas, Pilar!.
Me lo releeré un montón de veces.
Muchas gracias.
Un abrazo.

cecibustos dijo...

Pilar, celebro el despertar de tu blog. Se nota que ha descansado, pues, nos sale al encuentro con Las Meninas. Ya son dos hermosas tareas las que te asignas: blog I y blog II. Y uno se pregunta: ¿qué belleza vas a trasmitirnos en cada ocasión?, ¿qué enigmas nos darás a conocer y a entender? No dudo que nos dejaremos llevar por tu mirada.
En agosto estuve contemplando Las Meninas en El Prado. Como la tela estaba vuelta y Velázquez trabajaba en ella, aún no sé si me ha incorporado al cuadro. Seguiré pasando por allí, de vez en cuando, para ver si el pintor me ha incluido en su representación. Pues, como dijo Cernuda: “Que estando ya, no estaban, / Pues entre estar y estar hay diferencia.”
Luminoso despertar ¡Felicidades!

clariana dijo...

Me ha gustado mucho el comentario que haces sobre los personajes del cuadro de Velázquez, detalles interesantes que no conocía. Es una maravilla contemplar tanta belleza en Velázquez. Gracias y un fuerte abrazo.

mangeles dijo...

Está claro que pinta un "instante"...es como una "fotografía de un instante".
Sino la escena sería imposible, porque todos deberían estar inclinados ante los Reyes, incluído el propio pintor.

Son las manos y los ojos,los que dan una gran sensación de "movimiento" en el cuadro.

Las manos de la Menina que ofrece la jarra de agua, y las del enanito...

Es como una escena en movimiento...Aunque ahora que lo pienso, Velázquez pintaba mucho en movimiento...en las Hilanderas, en La Fragua, en Las Lanzas...en todos ellos hay movimiento en la escena...voy a mirarlo y estudiarlo.

No he ido todavía al Prado..estoy pillaita de tiempo...pero...a ver si antes de que cambies de post, puedo ir.

Muchos besos Pilar.

Elvira dijo...

Me ha encantado aprender más cosas sobre este cuadro, Pilar. Lo explicas estupendamente. Un abrazo

Yahuan dijo...

A mí este cuadro nunca me llamó la atención, me pareció siempre un poco... "viejo", supongo que sería una impresión injustificada. La verdad es que nunca me había fijado en el detalle del espejo, y ahora que me fijo me parece que el rey se parece un poco a Paco de Lucía de joven, en cuanto a las infantas siempre me cayeron mal, no sé, me parecieron una niñas malcriadas y consentidas. Bueno, supongo que este cuadro debe tener una calidad y una historia de gran valor pero a mí lo certo es que aunque lo intento no me conduce, no me lleva a nada.

Descubro mi ignorancia una vez más con lo de Velázquez, no sabía nada de esa historia.

Un saludo.

Ana Castro Jiménez dijo...

Enhorabuena por su Blog. Muy interesante.
Da gusto encontrar blogs así.
Un saludo.

Aurora López dijo...

Velázquez al desempeñar el trabajo de aposentador real se convierte además en el primer diseñador de interiores, leí un fabuloso artículo al respecto, una pena no poder adjuntarlo a toda esta información que das.
Un saludo.