ARMONÍA EN ROJO DE MATISSE
“El color debe ser pensado, soñado, imaginado”
Matisse es el gran solista del color en la pintura del siglo XX y
también de la curva y del sentido decorativo. La obra de Matisse es el
recurso imprescindible para explicar los tres elementos de la pintura.
¿Dónde descubriría Matisse ese color que nos ofrece en sus cuadros?
Es probable que su formación fuera entre los recuerdos del color de
Van Gogh
(postimpresionista), Gaugín e incluso del simbolista Gustave Moreau.
¿Dónde encontró la inspiración en la utilización de formas curvas?
Estoy segura que enriqueció su horizonte visual con las estampas japonesas, las cerámicas persas, las telas del mundo árabe…
¿ Y el sentido decorativo?
Está
claro que Matisse tras la experiencia en el mundo de los pintores
fauvistas a partir de 1907 estableció un “diálogo” con Picasso y el
cubismo y se acercó a una reducción esencial de los contornos y
descompuso la figura humana partiendo de líneas geométrica, pero mantuvo
intacto el gusto por el color luminoso, por la evocación de un ambiente
y por el sentido decorativo.
En
Moscú, en 1911, se ocupó de colocar sus pinturas en las colecciones
rusas y contribuyó al desarrollo de las vanguardias rusas.

Y allí en el museo Ermitage encontré la armonía del color, la curva y el sentido decorativo:
LA HABITACIÓN ROJA que él llamó Armonía en rojo
Se
representa un comedor donde todos los elementos que forman la pintura
se subordinan al color puro e intenso. Predomina el rojo, uno de los
preferidos de Matisse, y se puede observar que utiliza el color de forma
subjetiva (pelo naranja, copa de árbol blanca, vino amarillo...). El
dibujo curvilineo se esquematiza y las formas se simplifican al máximo.
No hay volumen. Son espacios planos (
Gauguin)
el espacio olvida la perspectiva totalmente (bidimensionalidad),
llegando incluso a que la decoración y el color del mantel y la pared
sea igual, hasta confundirse ya que prescinde de las diferencias de
tonalidad, de sombras o claroscuro para el interior.
Se
representa un comedor donde todos los elementos que forman la pintura se
subordinan al color puro e intenso. Predomina el rojo, uno de los
preferidos de Matisse, y se puede observar que utiliza el color de forma
subjetiva (pelo naranja, copa de árbol blanca, vino amarillo...). El
dibujo curvilineo se esquematiza y las formas se simplifican al máximo.
No hay volumen. Son espacios planos (
Gauguin)
el espacio olvida la perspectiva totalmente (bidimensionalidad),
llegando incluso a que la decoración y el color del mantel y la pared
sea igual, hasta confundirse ya que prescinde de las diferencias de
tonalidad, de sombras o claroscuro para el interior.
Se pone de
manifiesto una característica peculiar de Matisse, que lo diferencia de
otros pintores fauvistas, su gusto por la ornamentación que se pone de
manifiesto en los arabescos. Esta característica es la que alejará a
Matisse de otros pintores fauvistas y la que provocará que el grupo se
disgregue
La obra fue realizada para un coleccionista ruso, y se
había realizado originalmente en azul y verde, pero a Matisse no le
gustó y lo repintó en rojo.
Al principio del s.XX el mundo de la
pintura se encontraba en una fase de agotamiento. El Impresionismo ya se
consideraba algo antiguo, y los postimpresionistas, que habian iniciado
trayectorias nuevas, o habían muerto (Van Gogh) o se habían refugiado
en particularismos.

En la pintura tradicional se había logrado casi todo.
A principios del s.XX los jóvenes pintores querían llegar a algo nuevo y
buscar nuevas formas de expresión y divulgación de su obra. Esto
implicaba la necesidad de un ambiente de libertad para buscar normas,
conceptos, técnicas..., es decir libertad de creación. París, desde
finales del s.XIX, se había convertido en un espacio de libertad y
alegría que permitía el contacto entre artistas, y facilitaba la
germinación de diferentes movimientos pictóricos, los llamados "ismos",
como el fauvismo o el cubismo. En este ambiente se inaugura en 1905 el
III Salón de Otoño, donde expondrán en una de sus salas los que serán
denominados fauvistas.
Es una época dominada por las transformaciones
y el progreso científico y técnico (2ª Revolución Industrial),
convirtiéndose la modernidad o sustitución de lo viejo por lo nuevo en
el principal valor. Para algunos historiadores los diez primeros años
del s.XX, suponían el auge de Europa como potencia mundial. El concepto
de "superioridad del Viejo Mundo" lo preside todo.
Si bien EEUU
habia iniciado su despegue económico, no alcanzó hasta la 1ª Guerra
Mundial a Europa. Esta superioridad se pone de manifiesto en el dominio
técnico, económico, político (imperialismo), e intelectual. Todo ello
produce en Europa una confianza en si misma que se pone de manifiesto en
el mundo cultural y artístico. Esto influirá en los jóvenes pintores
vanguardistas que se atreverán con nuevos ensayos para superar la
pintura tradicional; estaban naciendo las VANGUARDIAS HISTÓRICAS y
Matisse será uno de los vanguardistas.
Matisse nació en Le
Cateau-Cambrésis (norte de Francia), en 1869, en el seno de una familia
de comerciantes. Aunque estudió Derecho, durante una enfermedad empezó a
pintar, convirtiendo esta afición en su profesión.
Se instaló en
París donde ingresó en la Escuela de Bellas Artes recibiendo lecciones
del simbolista Moreau y copió obras clásicas del Louvre. Sus primeras
obras son impresionistas, y después puntillista por influencia de
Signac.
(
El movimiento fauve y la primacía del color)(
http://www.hermitage.ru/