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miércoles, 25 de marzo de 2009

Anunciación y Encarnación (25 de Marzo)

La Anunciación de la Virgen María se celebra el día 25 de marzo, nueve meses antes de la Natividad de Cristo.

Es la celebración del anuncio del nacimiento de Cristo hecho a la Virgen María, como se narra en el Evangelio de San Lucas.

Iconográficamente la Anunciación tiene varias interpretaciones y hay una que merece un aprecio especial, guardada en la Galleria Nazionale de Palermo, me refiero a la que pintó Antonello da Messina alrededor de 1477.

El rostro de la Virgen elude una idealización de carácter místico, es el rostro de una mujer siciliana real, con tal realismo que permite recrearse en los pequeños detalles.

Llaman la atención las manos de la Virgen, como en un plano de perspectiva distinto del conjunto, aparecen como adelantadas y suspendidas.

El pliegue del velo que cubre a la virgen, es un pliegue que parece una pieza de lencería recién sacada de un baúl.

La figura de María destaca por la piel que contrasta con el velo azul, y, a su vez, el velo azul se destaca sobre un fondo oscuro, dándonos una atmósfera íntima.

Sabemos que es una Virgen por el título de la obra; sin embargo, lo que vemos es una mujer corriente tocada con un paño azul, sin ningún elemento que nos indique que es la Anunciación, pero expresa sentimiento de candor, pudor y emotividad.

No fija sus ojos ni en el libro ni en los que la contemplamos, porque su desconcertante mirada se pierde en el ángulo izquierdo del cuadro.

A pesar del control de los gestos y de la expresión, Antonello presentó en este cuadro su personalísima interpretación del rigor geométrico de Piero della Francesca, simplificando colores y volúmenes al máximo.

No hay ángeles, no hay rayos divinos, no hay trompetas ni oropeles…

Pero llama la atención su mano derecha, ligeramente levantada hacia nosotros, y aunque no nos mire, nos está indicando que nos quedemos en nuestro sitio.

Ella está ahí, leyendo seguramente a la luz de una vela, y nos hace sentir que la hemos interrumpido.

Su mano se convierte en una especie de línea de demarcación: allí está ella en su intimidad, con su libro, y aquí estamos nosotros, extrañamente integrados en su momento;

El acto es el tiempo propio en un espacio codificado, del propio acto de lectura.

Hoy es la fiesta de la Anunciación y de la Encarnación y quien lleva ese nombre (alguien muy cercana a mí) puede que este trabajo le aporte algo más a su significado.



viernes, 28 de noviembre de 2008

El díptico de La Anunciación de Jan van Eyck es una joya de la colección del Museo Thyssen-Bornemisza. Resulta también muy interesante porque es uno de los ejemplos más importantes de pintura en grisalla, técnica muy extendida y apreciada a finales del XIV y en siglos posteriores, basada en la aplicación graduada de un solo color, generalmente gris o colores neutros, y utilizando el modelado por sombras, que produce un efecto de relieve escultórico.

Jan van Eyck y Robert Campin fueron los creadores de la Escuela Flamenca. Ellos dieron el paso hacia una nueva concepción pictórica, que acabaría por sustituir el arte decorativo de influencias francesa e italiana imperante en la pintura europea hacia 1400.
Pero la figura de Jan van Eyck desempeñó un papel esencial en la difusión de muchas innovaciones, propagando los nuevos conceptos y maneras de interpretar la realidad y la naturaleza. Por otra parte, incorporaró a sus pinturas un valor conceptual, a veces de difícil interpretación, que se ha llamado realismo simbólico.






Esta Anunciación, procedente de una colección privada francesa, fue adquirida en 1933. La crítica empezó a interesarse por ella desde que Max J. Friedländer, en 1934, la catalogó por vez primera como obra de Van Eyck. La atribución no ha sido puesta jamás en duda.
Representa la escena en la que el arcángel san Gabriel le comunica a María que del Espíritu Santo concebirá al hijo de Dios, llamado Jesús. El tema, tomado del Evangelio de san Lucas, se hace aún más explícito mediante las inscripciones que aparecen en el borde superior del marco y que recogen la primera y última frase del diálogo que se produce en el episodio sagrado

Así, encima del arcángel san Gabriel se coloca el saludo que dirige a María: "Salve, llena de gracia, el Señor es contigo" (1-28),


y encima de María: "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí, según tu palabra" (1-38).



En la obra de Van Eyck es frecuente encontrar, en los marcos, inscripciones de su mano relacionadas con los temas. Estos marcos están pintados por el artista, como en este caso, produciendo trampantojos y jugando con las molduras que adornan la tabla.
La pintura, concebida como un díptico, forma parte de un conjunto de obras de pequeñas dimensiones destinadas a la oración privada.
Se compone de dos tablas del mismo tamaño: en una está el arcángel y en la otra está la Virgen sorprendida en su lectura por el Espíritu Santo en forma de paloma junto a su cabeza. Los personajes, envueltos en generosos mantos cuyas telas caen conformando duros pliegues, reposan en unas peanas hexagonales. El fondo se organiza con una superficie negra, pulida y esmaltada, que no sólo reproduce los contornos de las figuras, sino que, en el caso de la Virgen, nos muestra, como si se tratara de un espejo, la parte posterior de su figura.

martes, 30 de septiembre de 2008

SALUTACIÓN ANGÉLICA

DANTE GABRIEL ROSSETTI

ECCE ANCILLA DOMINI



INFANCIA DE LA VIRGEN


La Anunciación o Salutación angélica es un episodio de la vida de María en el que un ángel anuncia a la Virgen que va a ser madre de Jesús. La más antigua referencia conocida a este episodio se encuentra en el Evangelio de Lucas Lucas 1:26-38.
La Anunciación no se mencionada en los otros tres evangelios canónicos, pero si es narrada en los evangelios apócrifos.
En estas versiones se introducen ciertos cambios, de los cuales el más importante es que relatan no una, sino dos anunciaciones.
Primero, María va a llenar un cántaro de agua a la fuente y escucha una voz saludándola. Asustada por no entender de dónde viene la voz, regresa a su casa, donde se pone a hilar. Es entonces cuando el ángel se presenta ante ella y le anuncia su maternidad (Protoevangelio de Santiago, capítulo XI).
El tema de la Anunciación es muy frecuente en el arte cristiano. Se representa la Virgen con el arcángel San Gabriel de pie o volando ante ella. A diferencia de la Encarnación en que arcángel se representa arrodillado.
Rossetti en 1850 pinta ECCE ANCILLA DOMINI, que representa una Anunciación donde se exalta la pureza de la Virgen con los trazos de una adolescente atemorizada y algo indiferente, con una palidez que delata un candor espiritual.
Parece confundida y algo enferma.
La presencia del lirio y de la cortina azul entre los tonos blancos son elementos que añaden contenido simbólico a la pintura. La obra es mística y se acerca al eclecticismo de los nazarenos alemanes.
La Virgen aparece vestida con un hábito blanco. Está asustada por la aparición del arcángel, un joven mensajero que aparece de la nada con una túnica que acaba en llamas en los pies.
El arcángel la apunta con la vara de nardos que simboliza la virginidad como si la amenazara con un punzón. El azul da una sensación gélida, inhumana, mostrando una falta de realismo fácil de sentir.
Observamos también que el paño que estaba bordando la virgen en el cuadro de su infancia, aparece aquí terminado.
Fue discípulo de William Hunt y John Everett Millais, y con ellos formó la Hermandad de los Prerrafaelistas, en 1848.
  • En la época en la que vive Rossetti reinaba en Inglaterra la reina Victoria (reinó desde 1837 a 1901). Durante este periodo la sociedad de Gran Bretaña sufrió un tremendo cambio, pasando de ser rural a urbana. La Revolución Industrial y el descomunal aumento de la población provocaron un crecimiento sin precedentes de las ciudades y de todos los núcleos urbanos, acarreando grandes problemas sociales y políticos; pero la expansión del comercio y de la industria crearon gran riqueza especialmente para las clases medias que aumentaron en número y en prosperidad. Sus miembros ganaron confianza en sí mismos y ampliaron sus aspiraciones culturales. Construyeron sólidas casas y las amueblaron con más lujo que antes, adoptaron un estilo de vida más confortable. Se volvieron más cultos leyendo más libros y periódicos y fundaron instituciones culturales y sociales. Se habían creado las condiciones necesarias para el florecimiento del arte.
  • La clase media transformó, gracias a su dinero, el modelo de coleccionismo y su gusto hizo variar el tipo de arte que se realizaba. En el siglo XVIII y principios del siglo XIX los terratenientes, la aristocracia y la alta burguesía tuvieron un papel relevante en el coleccionismo artístico, debido al poco papel de la Iglesia y que el fin de la monarquía absoluta en el siglo XVII supondría que el estado tendría poca participación en el mecenazgo de la pintura.