lunes, 5 de diciembre de 2011

Porcelanas en el palacio de Aranjuez



La creación de las reales fábricas en los países europeos en el siglo XVIII fue principalmente por motivos económicos, para evitar las importaciones de objetos de lujo procedentes principalmente de Asia.
Por otra parte, estas manufacturas se crearon también, bajo el impulso de las monarquías, para dotar a los palacios de decoraciones y objetos de uso de la mayor lujo y suntuosidad.
España no fue una excepción en este sentido y durante el siglo de las Luces, se fundaron diferentes fábricas que se instalaron en su mayoría en Madrid o sus proximidades.
Este centralismo se explica por la política de los Borbones y el deseo de que las fábricas estuvieranpróximas a los palacios donde ellos iban a vivir.
Estas reales fábricas eran también muy interesantes por las innovaciones técnicas que utilizaban y por supuesto por la voluntad de modernizar la gestión administrativa y económica de las mismas.
De esta manera se crearon en nuestro país la Real Fábrica de Cristal de La Granja de San Ildefonso (Segovia), el Real Laboratorio de Piedras Duras del Buen Retiro, la Real Fábrica de tapices de Santa Bárbara en Madrid o la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro,que en este trabajo voy a darle una importancia especial.

La Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro fue creada por Carlos III en 1759 en el parque madrileño del Buen Retiro.
Los antecedentes de esta fábrica los encontramos enla fábrica de Capodimonte de Nápoles creada también por Carlos III, por entonces rey de Nápoles, en 1743.
Al acceder al trono como Carlos III de España en 1759, el monarca se llevó a
Madrid materiales, diseños, moldes y hasta operarios de la fábrica napolitana. Eso explica que en un primer momento la producción madrileña fuera muy parecida a la de Capodimonte

La producción de la real fábrica se puede dividir en tres etapas en función de la naturaleza de las pastas utilizadas así como de los estilos decorativos, que fueron
cambiando conforme al gusto y moda de la época.
Primera etapa: de 1760 a 1783
La fábrica fue dirigida de 1760 a 1781 por Juan Tomás Bonicelli que desempeñaba el mismo puesto en Capodimonte, y de 1781 a 1797 por su hijo Domingo Bonicelli. Las piezas son de porcelana tierna, es decir que no llevan caolín en la composición de la pasta.
Se siguen modelos fabricados en Capodimonte de estilo barroco que irá dejando espacio con el tiempo al rococó presente sobre todo en las piezas de vajilla (motivos vegetales y de rocallas, formas asimétricas
y líneas curvas caprichosas).
De este periodo,es la sala de Porcelana del Palacio de Aranjuez.



También en etapa la real fábrica hizo la del Palacio Real de Madrid.
Hay que destacar igualmente la figura del director del Obrador de pasta que correspondió a Cayetano Schepers y a su hijo Carlos Schepers.


La Sala de Porcelana de Aranjuez costó 571.555 reales, y constituye, junto con la Sala del Palacio Real de Madrid, una de las obras más importantes del Buen Retiro.




Fue una de las primeras realizaciones que llevó a cabo la Fábrica; la marca de la manufactura, situada en un zócalo, nos lo muestra: «Joseph Gricci delineavit et sculpsit 1763»; es decir, la estancia se comenzó en el año 1763, primera etapa de la Fábrica, por José Gricci, director por aquel entonces de la misma, y se terminó en 1765.




Los tipos chinos de las composiciones están tomados de las pinturas hechas por Boucher para Luis XV, y ofrecen, con todo detalle, la calidad de las indumentarias chinas.



El conjunto está realizado con gran riqueza de policromía, destacando el oro, negro, azul intenso, rosa púrpura y una completa gama de ocres. Posiblemente, los autores fueron los hermanos Bautista de la Torre y Jenaro Boltri (1764). Sí podemos asegurar que fue una de las primeras obras de la recién fundada fábrica, realizada con pastas y moldes italianos y enmarcada dentro del gusto y del estilo rococó francés.

En el inventario del Palacio de Aranjuez de 1843 (A.G.P. Secc. Admón. Leg/770) se describe esta sala de la siguiente manera:«Pieza Nº 13. Están vestidas las paredes y techo de china con diferentes figuras y adornos de varios colores de lo mismo. Catorce candelabros distribuidos en la pieza de dos y tres mecheros, también de china. Y cuatro rinconeras en sus ochavas. El pavimento está cubierto de mármol de diferentes piezas y dibujos en colores verdes, amarillo, encarnado y blanco.

Para realizar este trabajo he utilizado esta bibliografía:


Junquera, P. y Ruiz Alcón, M. T., Guía del Palacio Real de Aranjuez. P. 44-53. (Ésta ofrece una selección bibliográfica, actualizada, sobre el Palacio de Aranjuez y sus obras).

Sánchez Beltrán, M. J., Reales Sitios Nº 94. P. 49-56.


Sobre la fábrica de porcelana es interesante saber que era llamada vulgarmente por los madrileños como "la China", durante la invasión francesa de 1808 se convirtió en centro de operaciones del ejército de Murat. Para tal efecto, la fábrica fue fortificada mediante tres líneas de defensa, entre las que destacaba un sistema de bastiones en forma de estrella que rodeaba al edificio.





Cuando en octubre de 1812 entraron en Madrid las tropas británicas al mando del General Hill, tomaron el lugar destruyendo las fortificaciones y volando la fábrica. Su lugar lo ocupa hoy la glorieta del Ángel Caído.

4 comentarios:

Mingo Salamanca dijo...

Estupendo trabajo, Pilar. A veces contemplamos las bellezas que se nos muestran sin entrar en el fondo de su historia. Este nuevo trabajo que nos muestras, aparte de estar estupendamente ilustrado, nos muestra de forma sintetizada la historia de las porcelanas existentes en nuestro Palacio de Aranjuez. Gracias.
Saludos

PACO HIDALGO dijo...

Muy buen post. Lástima que los ingleses fuesen tan cafres y destruyesen la fábrica. Las manufacturas reales fueron el preludio de la inminente revolución industrial, donde ya se concentraban un número importante de obreros, que nada tienen que ver con los pequeños talleres artesanales gremiales de siglos anteriores.
Un saludo cordial.

cecibustos dijo...

Pilar:
¡Qué pena que nos dejaran sin fábrica de porcelana! Mas, ¡qué acierto!, dejar en Aranjuez una muestra tan bella como la Sala de Porcelana. Se trata de una muestra, una realidad de aquella otra realidad que ya no existe. Y ahí, en ese hueco que es la habitación, suena el eco de un mundo que fue y dejó su huella. Y tú, maestra y amiga, nos invitas a percibir, algo más que el relumbre del elemento artesanal, el arte como elemento sutil de pervivencia humana en el profundo silencio de la belleza.
Pilar, mi más sincera felicitación por esta entrada.
Saludos,
Cecilio

C.G. Aparicio dijo...

La Sala de Porcelana del Palacio de Aranjuez es una maravilla. Cuando uno entra y ve tanta belleza a su alredador queda extasiado e, incluso, llega a dudar que esas maravillas estén hechas en porcelana.

Un post muy interesante.

Un saludo!