jueves, 31 de julio de 2014

luz de verano


Cuando se hace referencia a la luz en la pintura es difícil decidirse por un pintor que la pueda representar de manera simple y sencilla, porque la luz es algo vivo en el cuadro que el espectador sólo va a captar si la luz está dentro del cuadro y a la vez se refleja en él.

Creo que los cuadros de Ramón Casas consiguen que sintamos la luz y a la vez la veamos reflejada desde fuera.



¡Es un sensación fantástica!

Muchas obras de Casas nos trasladan al gusto modernista de la época.






“Interior al aire libre” nos deja la puerta abierta para situarla en cualquier época.

Actualmente pertenece a la colección Carmen Thyssen-Bornemisza





En la terraza posterior del domicilio de los padres del artista, situado entonces en el número 11-13 de la calle Nou de Sant Francesc de Barcelona (Este edificio, donde nació el artista, se conserva aunque en estado de semiruina) una pareja descansa y respira el aire cálido que pasea por el lugar en el que se encuentran. Lugar, que al ser interior, se encuentra apartado del ruido y bullicio de la gente.

Las figuras( su hermana mayor, Montserrat, y a su cuñado, Eduardo Nieto), se encuentran ligeramente protegidas por la penumbra que proporcionan las persianas mientras que el resto de la composición se encuentra bañada por la intensa luz de primera hora de la tarde.



Julia en el claustro del monasterio de Benet
http://pincelyburil.blogspot.com.es/2008/07/els-quatre-gats.html



A Ramón Casas le fascinaba la representación de las escenas sencillas de la vida, que realizaba plenas de lirismo y con una intención decidida de captar el movimiento del aire, de la luz y el color en los vestidos y en los ambientes.

Pero siempre interesado por renovar el panorama artístico de su ciudad natal, financió la apertura de Els 4 Gats (1897-1903), recogiendo la influencia parisina de Le Chat Noir, y junto con el dueño del local, Pere Romeu, y sus amigos Utrillo y Rusiñol protagonizaron las actividades y la tertulia de este café-cervecería que representaría las inquietudes artísticas del modernismo







Referencias bibliográficas:

Doñate, Mercè; Mendoza, Cristina: Ramon Casas. El pintor del modernismo. MNAC. 2001.



domingo, 22 de junio de 2014

La dama de Shalott, de John William Waterhouse.

A Waterhouse como pintor prerrafaelita le gustaba los temas de corte medievalista fantástico.
El pintor hizo tres obras sobre el mismo tema, inspiradas en un poema de Tennyson, que forma parte de la antología clásica victoriana: "The Lady of Shalott"(1888) "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915)

La dama de Shalott es la obra más conocidas de John William Waterhouse.
Actualmente se halla en la Tate Britain de Londres.


La trilogía a la que me he referido antes tiene relación con el tema del rey Arturo. Cuenta la historia de Eliana la dama de Shalott, que fue encerrada en una torre donde tejía noche y día.
Un susurro le anunció que sufriría una maldición si miraba en dirección a Camelot; aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo en todo momento.
Como vivía encerrada nadie la conocía pero algunos campesinos la habían oído cantar, al amanecer, y se referían a ella como a un hada.
Dentro de la torre tenía un espejo, que reflejaba la ventana y le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda.


Un día, a través del espejo, Eliana vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella: bajó de la torre y cogió una barca.
La escena que pinta Waterhouse representa el momento en que la dama dentro de la barca se deja arrastrar por la corriente y entre colinas de sauces y campos, la dama fue cantando su última canción hasta que su sangre se fue helando lentamente sin dejar de mirar las torres de Camelot.


Se ve a Eliana en una barca, fluyendo en dirección a Camelot. Aparece como una muchacha indefensa, algo asustada, con una simple túnica blanca …
Su aspecto es el de una mujer agotada y entregada a su destino, a su muerte.
Su mirada está ausente, y sus brazos abandonados en señal de rendición.



Hay un detalle precioso: las telas en la barca que ella misma había tejido se aprecian con un gran detallismo.
Éstas telas narran las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda y el amor que Eliana siente por Lancelot.
Y las velas, que se van apagando a medida que la dama avanza hacia su destino, tienen un gran simbolismo



La atmósfera del cuadro está envuelta en esa luz cenital que se va derramando por toda la escena y se aviva en el fondo del paisaje.

viernes, 10 de enero de 2014

La Secesion Vienesa


“A cada tiempo su arte; a cada arte su libertad”

Es el epígrafe que hay a la entrada del edificio de la Secesion, construido en 1898 por Otto Wagner y decorado por Gustav Klimt.(Gustav Klimt. Friso de Beethoven)



La Secesión vienesa fue una de las más célebres que surgieron a finales del siglo XIX en Europa Central. Era una asociación de artistas que actuaban de forma libre sin aceptar las organizaciones académicas oficiales. Era el signo de una crisis ya irreversible del arte “de Estado”.

Junto a París,que seguía siendo el núcleo propulsor de las vanguardias, Viena estaba siendo un centro de numerosos campos artísticos..
Klimt, junto a los arquitectos Otto Wagner y Olbrich fue un promotor de la Secesión.
La pintura de Klimt es resplandeciente, decorativa con numerosas reminiscencias del arte bizantino, del arte clásico, del dibujo japonés y modernas líneas del simbolismo siempre sostenido con un trazo elegante en el que aparecen mujeres de morbosa fascinación.
Klimt tiene un arte culto y a la vez turbador que expresa de forma soberbia la decadencia de un mundo, de una época, de unos artistas, de unos escritores…que fueron testigos de la carnicería de una guerra que estalló en 1914.
En 1908, Klimt pintó un cuadro fascinante que hoy se conserva en Österreichische GalerieBelvedere en Viena. EL BESO
En esta obra Klimt consiguió concretar la búsqueda de la relación entre figura y fondo y crear la irrepetible atmósfera del abandono de los sentidos.


Alrededor de los dos amantes se entreteje un panel de exuberancia de un estilo próximo a los Mosaicos de Justiniano y Teodora en Ravenna.
Los enamorados están como encerrados en un capullo de oro del que apenas escapan las cabezas y las manos



Cabezas coronadas con flores y hojas que los colocan en el papel de héroes del simbolismo.
Representó las ropas de los dos amantes rigurosamente bidimensionales, como libres inserciones decorativas, llenas de valor simbólico. En la capa del hombre alternan manchas rectangulares blancas y negras, sobre fondo dorado y el forro de la capa, tras la figura femenina, está decorado con motivos en espiral que resaltan el sentido rotatorio del brazo que rodea a la figura femenina.
Klimt dibujó una alfombra de flores con un fondo dorado porque le recordaba mucho las decoraciones de mosaicos que él admiraba en el arte bizantino
La vestimenta del hombre estaba decorada con formas geométricas masculinas en negro y blanco, pero dentro de ellas habían patrones de curvas que reflejaban a aquellas dentro de la vestimenta de la mujer. Además de simbolizar la unión de ella con él.
La vestimenta de la mujer consistía en coloridas flores que coordinaban con la alfombra de flores en la que ella estaba arrodillada. Su vestido también contenía elementos geométricos que simbolizaban su unión con el hombre.



No falta la interpretación simbólica: el prado salpicado de flores se interrumpe bruscamente y los pies de la chica quedan en el borde del terreno, mientras el fondo dorado da a entender la presencia del abismo.








Klimt ofreció una versión romántica de un gesto que durante milenios había mantenido el mismo valor, pero con una efusividad quizás fuera del tiempo.

En este cuadro la perspectiva tradicional tiende a desaparecer ante el empleo de la bidimensionalidad ornamental. Klimt anuló toda profundidad espacial.
Pareciera que estuvieramos viendo a traves de un caleidoscopio….

Eran particularmente expresivas las manos tocándose y los gestos de los dedos. Al artista le fascinaban las manos y ellas a menudo eran un elemento importante en su trabajo.
Las caras eran característicamente escondidas o impasibles.
En realidad lo que este artista quería sugerir era los placeres físicos de la vida deleitándose en el lujo y la belleza. Sus pinturas eran liberadas de las inhibiciones del siglo XIX.
Klimt nunca se casó pero tuvo muchas relaciones de las cuales tuvo cuatro hijos ilegítimos. Su gran amor fue Emile Floge con quien tuvo 27 años de romance.
Quién era Emile Floge?
Ella era una mujer hermosa  que tenia una tienda de moda en Viena. Klimt la retrató en muchas de sus obras.


El Beso fue su obra maestra. Con ella culminaba su investigaciones sobre el tema del deseo humano a fines de la fase dorada. Esta obra era el símbolo de la reconciliación y unión de los sexos.

viernes, 3 de enero de 2014

Los Reyes Magos y la simbología del número tres

¿Por qué aparecen en todas las manifestaciones del arte tres Reyes Magos?.
 

Alberto Durero. 1504. Óleo sobre tabla. 99 x 114 cm. Galeria de los Uffizzi. Florencia
Foto: wikimmedia

 

Las fuentes orientales y occi­dentales sobre las que se basó la ico­nografía de los reyes magos no coin­cidían en el número, porque en el Evan­gelio de san Mateo, el único que cuen­ta la adoración de los Reyes, no se de­cía nada de cuántos fueron.  



 Pietro Perugino 1504


 Los Reyes Magos pudieron  ser dos o cuatro, o incluso más, lo más probable es que  si eran nú­mero par era más fácil su representa­ción,ya que las composiciones quedaban resueltas de forma más simétrica.
Hay que tener en cuenta que  en el año 1439 se había celebrado en Florencia un Concilio sobre la Unión de las Iglesias, y es en ese Concilio donde las Iglesias de Oriente y Occidente habían debatido el dogma de la Santísima Trinidad y es probable que esto influyera en que se determinara que los Reyes Magos, acabaran viendo fijado su nú­mero en tres, relacionado este númerocon el mis­terio de la Santísima Trinidad.
También está relacionado el número tres con los  presentes que llevaron al Niño que recordaban queEl Niño era rey (el oro es la ofrenda a un rey), Dios (el incien­so) y hombre (la mirra, utilizada para embalsamar los cuerpos y, por tanto, re­cuerdo de lo mortal)


                                              Próspero Fontana


También  los tres Reyes representaban a los tres continentes: Asia (Gaspar), África (Baltasar, de ahí que acabase representándose como un rey negro) y Euro­pa (Melchor).
Otro significado simbólico es el que los tres hijos de Noé partieran cada uno a un continente, Sem a Asia, Cam a Áfri­ca y Jafet a Europa.

Se podían identificar también con las tres virtudes teologales: el oro con la ca­ridad, que a su vez se identifica con el color rojo con el que va vestido Mel­chor, el incienso con la fe y con el co­lor blanco, el de Gaspar, y la mirra con la esperanza y el color verde, el color con el que suele vestirse Baltasar.

Por último, no hay que olvidar que en la fase flamenquizante del Gótico se pro­duce una importante variación en el plantea­miento iconográfico de la representación de la Adoración de los Reyes Magos, que se ha mante­nido vigente desde entonces hasta nuestros días. Se trata de la representación del rey Baltasar con la piel de color negro y con rasgos raciales dife­renciados, lo que no ocurría con anterioridad

Esta nueva propuesta tuvo su origen en Ale­mania, a principios del siglo XV, y alcanzó una gran difusión en toda Europa en la segunda mitad de esta centuria. 

 La representación de los Reyes Magos en el arte ha sido muy variada con una rica iconografía basada principalmente en el libro de JUAN DE HILDESHEIM monje carmelita, muy culto, que había viajado por Europa y que entre 1342 y 1352, en los años del pontificado de Clemente VI, estaba en Avignon y también impartió clases de Sagrada Escritura en la Facultad Teológica de París.
Este monje  JUAN DE HILDESHEIM  durante los últimos años de su vida se ocupó de juntar todos los documentos, leyendas e historias sobre Los Reyes Magos que había ido recopilando anteriormente y dio vida a una narración excepcional.

GIOTTO (Capilla de la Arena - PADUA - ITALIA - Siglo XIV)

El Libro de Los Reyes Magos de Juan de Hildesheim es una lectura fascinante y es un hecho que se podría ilustrar con una gran cantidad de imágenes…pero eso sí, nos permite, con cualquiera de las imágenes que escojamos, ver a los Reyes Magos con ”nuevos ojos” y menos “presupuestos”.
El Libro de Los Reyes Magos tiene treinta y cuatro capítulos y hace una preciosa descripción desde el origen de estos Reyes que aparecen como centinelas de la montaña de Vaus (en Oriente), donde debían vigilar la aparición de una estrella (la estrella de Jacob) que les guiaría hacia el Salvador hasta el último momento en que los cuerpos y las reliquias de estos maravillosos personajes son trasladados a la iglesia de San Pedro en Colonia.



 
Si queréis ampliar la información pasad por este enlace de mi blog



domingo, 22 de diciembre de 2013

Un pasaje de la Navidad: La Adoración de los Pastores



Junto a las representaciones, donde la adoración del Niño por parte de la Virgen es el hecho principal, el arte cristiano fue sumando poco a poco episodios que aportaron un gran lujo de puesta en escena.( el anuncio y adoración de los pastores, Lucas, 2 8-21, y la historia de los Reyes Magos, Mateo, 2 1-12)
Estas dos escenas paralelas recibieron desde el principio una importante carga simbólica, considerando que los pastores son la representación del pueblo judío que acude a adorar al Niño, mientras los Reyes Magos son la imagen de los gentiles



Me voy a centrar primero  en la escena de la Natividad y la adoración de los pastores del Tríptico Portinari, del pintor flamenco Hugo van der Goes. Actualmente está en la Galería Uffizi de Florencia.
Fue un encargo de Tommaso Portinari, el representante de la familia Medici en Brujas.
En la tabla central está el nacimiento y la adoración de los pastores representados de forma simultánea.








En la tabla central está el nacimiento y la adoración de los pastores representados de forma simultánea.
La figura central es la de la Virgen María, con rostro de suave expresión, vestida de azul, que adora a Jesús que acaba de nacer. La escena se representa según el relato de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia.




Al lado de María los ángeles y a su alrededor, los pastores son representados como campesinos, con rostros más realistas y ropas severas.
El paisaje es típicamente invernal.


En el primer plano unos jarrones de flores representan simbólicamente la virginidad de María




En las tablas laterales están representados los donantes de esta obra (costumbre muy normal en el siglo XV) a la izquierda del retablo, está representado Portinari y sus hijos Antonio y Pigello, con los santos Antonio y Tomás; el paisaje del fondo representa el viaje a Belén de José y María. El ala de la derecha muestra a la esposa, María Portinari, con sus hijas, y las santas Margarita y María Magdalena; en el paisaje del fondo se distinguen las figuras de los Reyes Magos aproximándose al portal.





El retablo cerrado tiene representada la Anunciación pintada en grisalla.

Y algo más sobre La iconografía de la Anunciación y Adoración de los Pastores...

San Lucas nos cuenta  en su Evangelio, que había "En la misma comarca algunos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor les envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor."
Así queda enunciado otro de los más interesantes episodios de la Natividad.
 Muchas obras hablan de los pastores que recibieron la visita de un ángel que les anunciaba el nacimiento de Jesús, pero en casi ninguna se profundiza en los distintos aspectos de este acontecimiento. Esto ha contribuido a generar una representación muy libre por parte de los pintores que se han enfrentado al tema desde los primeros momentos del arte cristiano.
No sabemos nada del número exacto de ellos, de dónde procedían, de si eran sólo hombres o también había mujeres, qué ofrecieron al Mesías, si es que lo hicieron, o solamente fueron a visitarlo. En fin, toda una serie de detalles que se escapan de nuestro alcance, a diferencia de lo que ocurre, en el episodio de la Epifanía, donde son innumerables las referencias que existen sobre los Magos y la leyenda que los envuelve. (Podéis comprobarlo en este enlace)
La explicación de esta falta de datos parece que habría que buscarla en el hecho de que durante muchos siglos, la representación de la Adoración de los pastores estuvo al margen del ciclo de la Natividad, ya que lo más frecuente era o bien, representar la escena del Nacimiento a través de la Sagrada Familia en el pesebre, o bien, la escena de la Adoración de los Magos, cuya tradición es mucho más antigua.
Pero a partir del final de la Edad Media parece que empieza a tener importancia la tradición de los pastores, y eso gracias, fundamentalmente, a la orden franciscana, que volcada en los más pobres y sencillos, decidió introducirlos en las representaciones navideñas.

Desde un punto de vista iconográfico, podemos hacer un pequeño recorrido por  las representaciones  que hay sobre este tema para observar la enorme variedad en cuanto a la forma de captar la escena.
 A pesar de todo, es posible establecer una serie de constantes iconográficas que son más o menos visibles en la mayoría de las representaciones.

En general, se trata de personajes muy populares, a veces excesivamente vulgares, con lo cual se quiere dejar bien claro la sencillez de su condición humana. Sus propias vestiduras, muy similares a las que algunos autores utilizan para la Sagrada Familia, nos hablan de hombres y mujeres sin elevados medios económicos, todo lo contrario, gente pobre, a la que Cristo, como dice Pacheco, se  quiso presentar como gente pobre. La diferencia, por tanto, con la riqueza de los mantos, trajes y coronas que luego vemos en la escena de los Magos establece un contraste bastante interesante.

En cuanto a su número, no existe una cantidad determinada.Es muy normal que estos pastores sean a veces un grupo bastante numeroso porque se intenta completar con ellos la escena
 La Adoración de los Pastores de Pablo Legot (Parroquia de Espera en Cádiz) es un buen ejemplo de esto, hasta el punto de que son ellos los que ocupan más espacio en comparación con el que el pintor ha dedicado a representar el pesebre con María, San José y el Niño.


Aquí, tomando  el pesebre como el punto focal de mayor importancia, el pintor hace que todos los demás personajes giren formando un círculo. Desde la derecha encontramos un grupo de cuatro pastores que, en diferentes posiciones, se aproximan hasta el Niño, unos con ofrendas y otros mostrando su reverencia hacia el recién nacido. En primer término, justo delante de Él representa a dos jóvenes, de ellos, uno es una muchacha que toca una pandereta a la vez que vuelve su cabeza para dirigir la mirada hacia el espectador; su pareja aparece sentado con las piernas cruzadas y tocando un tamboril. Hacia la izquierda el círculo se completa con otros personajes que terminan por completar este concurrido ambiente al que da cobijo una edificación de piedra y madera prácticamente derribada. 
 
Otra interesantísima representación de este acontecimiento es la que realizó el gran pintor de la luz George de Latour, A este pintor de Lorena se le conoció como el Caravaggio francés y se le asocia con el tenebrismo del primer barroco, estilo practicado por el italiano y por el español José de Ribera, pero el uso de la luz en La Tour es distinto y en la representación de la adoración de los pastores la luz está dentro del cuadro, igual que en otras dos escenas relacionadas con  el nacimiento y la infancia de Jesús


Es siempre una vela lo que ilumina la escena (en la imagen de la natividad la sostiene San José y en la del carpintero, el niño), pero La Tour consigue que centremos nuestra atención, no en la vela cuya luz hace transparente la mano que la aguanta, sino en lo que ilumina que son los rostros de los personajes, María, José, dos pastores y la comadrona en uno, y los del padre anciano y el hijo de pocos años en el otro.







miércoles, 20 de noviembre de 2013

AZORÍN Y EL ARTE


Intentado hacer una aportación digna al homenaje  a Azorín que se celebra en estos días en Aranjuez he recorrido con admiración algunas relaciones que Azorín pudo tener con el mundo del arte.



Cuando comencé a indagar sobre este tema y me fui metiendo en la vida de Azorín  mi búsqueda fue apasionante porque no solo encontré comentarios, críticas, ensayos…sino que pude captar las sensaciones y valoraciones que Azorín hacía de algunas obras y cuando me puse a ordenar todo aquello que había aprendido hice una selección de artistas que por muchas razones a mí también me interesaban y después de descubrir las opiniones de Azorín me interesaron mucho más.
EN ESTA ENTRADA A MI BLOG SOLO VOY A DESCRIBIR LAS SENSACIONES ANTE LOS COMENTARIOS DE AZORÍN ANTE LA OBRA DE VELÁZQUEZ 



Velázquez


Para Azorín, Velázquez era el más realista de los pintores y en consecuencia el máximo exponente del arte nacional en lo que este tenía de realismo.

En un artículo “el arte nacional” Azorín veía así el realismo castizo de Velázquez:

“Es un estampa que reproduce un cuadro de Velázquez, Pero es un cuadro desconocido, maravilloso que no figura en los libros que se han escrito sobre el maestro, ni ha sido divulgado por la fotografía. Se trata de cuatro efigies de castizos pícaros españoles; dos de ellos_ viejos amigos nuestros_ los conocemos por el lienzo de los Borrachos.



Con Velázquez empezó Azorín la serie de artículos “Amigos del Museo”, una corta serie de artículos publicados en Blanco y negro entre noviembre de 1905 y enero de 1906. Estos artículos constituyen el más literal ejemplo de Azorín como escritor de cuadros.

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Miguel Ángel Lozano en un artículo sobre las colaboraciones de Azorín en Blanco y Negro localiza los artículos que he mencionado antes dentro de la mejor época del escritor.

El artículo de D. José Nieto es el único que está en el volumen España, el resto aparecen en el libro de Azorín llamado “En Lontananza”, recopilación que hizo García Mercadal en 1963.





En la estética azoriniana hay un lugar para el misterio, ese misterio que provocan las puertas entreabiertas en el cuadro de las Meninas donde el aposentador de palacio, D. José Nieto es tratado como el buen castellano en el que Azorín imagina y fantasea sobre la vida de este hombre

Ese hombre que aparece con la puerta entreabierta como si estuviera entre dos mundos, el de la realidad delante de él y el del ensueño a sus espaldas.

Azorín descubre en esta figura la perspectiva espiritual que completa la perspectiva física que tan maravillosamente supo sugerir Velázquez en sus cuadros.

Azorín en el artículo imagina que entra en el estudio del pintor y conversa con él sobre la perspectiva espiritual y ambos fijan su atención en el personaje del fondo que sube unas escaleras y Velázquez le pregunta a Azorín si cree que con esa figura ha conseguido plasmar esa segunda perspectiva  en las Meninas.




Azorín dice: “las Meninas es una pintura dentro de una pintura en la que se representa el mismo arte de pintar” así el pintor se introduce dentro del cuadro y los reyes, verdaderos protagonistas están fuera de él junto al espectador y solo aparecen reflejados en una pequeña parte del lienzo.

Algo así ocurre en las novelas de Azorín, novelas sobre la propia creación literaria que suponen para el autor un propio viaje de autorrealización, de descubrimiento de si mismo.

Azorín alude al principio del artículo a la disposición de las figuras en el cuadro en el momento que el pintor va a empezar a pintar, pero no las describe desde el punto de vista del espectador sino desde el punto de vista del propio Velázquez que se dirige al propio José Nieto para decirle donde debe colocarse, pero Azorín se fija más en el misterio del personaje de la puerta y entabla Azorín un dialogo con el lector del artículo

 

¿Quién es este D. José? ¿Qué hace? ¿Dónde vive?

Pero no es la historia del personaje lo que le interesa sino su carácter quizá colérico e irascible capaz de tirar por una ventana a una dueña o a un enano y Azorín emplea ahora un futuro de probabilidad….quizá, es posible, tal vez

Lo más interesante es ese contraste es la quietud y la calma que muestra el retrato y el carácter colérico que le atribuye Azorín.
CONTINUARÁ....