miércoles, 19 de agosto de 2015

MONASTERIOS DE BUCOVINA EN RUMANÍA: VORONET Y HUMOR


En la región de Moldavia al norte de Rumanía se encuentran unas construcciones interesantísimas que son conocidas como los monasterios de Bucovina.


Fotografía realizada el 13 de agosto de 2015 por Pilar Álamo

Estos monasterios son de los siglos XV y XVI y fueron reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en 1993 gracias a los maravillosos frescos que recubren sus paredes tanto por dentro como por fuera.
Son monasterios de un tamaño pequeño son una construcción muy curiosa y singular. Tienen una mezcla de estilo bizantino, gótico e italiano. Destacando un tejado que sobresale en alerones y una pequeña torre.
Sus magníficas pinturas son el punto fuerte: obras cumbres del arte bizantino, los frescos describen escenas religiosas, como la vida de Jesús, santos y profetas, ángeles, demonios, cielo, infierno… A través de estos descriptivos murales, la población analfabeta podía conocer las historias de la Biblia y de los santos ortodoxos.
LA PINTURA DE ESTOS MONASTERIOS
El clima en esta zona de Bucovina es de lluvias abundantes en otoño y primavera, los inviernos tienen muchas ventiscas que procedentes de las estepas han dañado bastante el lado norte de estas iglesias aunque es cierto que los frescos están bastante bien y presentan una rica iconografía que se puede contemplar y analizar perfectamente.

La permanencia  de los colores puede ser debido a que los pigmentos se mezclaban con yema de huevo como en la técnica al temple y que esa grasa del huevo les impermeabilizaba. Pero informándome y leyendo algunos comentarios recientes parece ser que los colores usados para hacer estas pinturas han sido sacados de pigmentos minerales:
·         Ocre rojo de las arcillas del óxido de hierro
·         Rojo del óxido de plomo
·         Azul del carbonato de cobre inestable
·         Azul voronet del lapislázuli
·         Verde del carbonato de cobre
·         Amarillo ocre de las arcillas ricas en óxido hidratado de hierro
Estos pigmentos se mezclaban con el hollín negro del humo o el carbón de leña para contrarrestar la acción del dibujo en yeso.

Se han identificado otras substancias, como vinagre, huevos, miel, etc. Se usaba la técnica clásica del fresco, pintando cerca de unos 4 metros cuadrados o más por día de trabajo. Los detalles eran añadidos al seco, en particular las caras y las inscripciones, algunas veces se agregaban hojas de oro.

El 13 de agosto pudimos visitar dos de estos monasterios, concretamente el de Voronet y el de Humor.


MONASTERIO DE VORONET:

Fue fundado en 1487 por Esteban el Grande, gran líder y príncipe gobernante de Moldavia, para celebrar una importante victoria sobre los turcos, se construyó en menos de cuatro meses. Precisamente al ser obra de un príncipe tiene la torre principesca que le distingue de los demás.



Las pinturas de este monasterio 
El Árbol de Jesé es una composición armoniosa, en la que blancas volutas y detalles contrastan con el fondo azulado y las figuras rojizas.

 La puerta está rodeada por escenas de las vidas de San Nicolás y de San Juan.














En el pórtico contemplamos una magnífica escena del Juicio Final.




Los ángeles tocan el 'Bucium', el instrumento de los pastores rumanos parecido al 'Alpenhom', mientras de las tumbas se levantan los muertos y los animales salvajes traen los restos que devoran. Un elefante pasa con calma,También  se muestra al rey David tocando el 'Cobza' Moldavo (una especie de guitarra o laúd), en lugar de la lira como en otras representaciones y la sirena que representa al mismo mar monta en su delfín.


 En un medallón por encima de ellos se sienta Cristo en gloria, mientras debajo de él encontramos el trono del juicio adornado por la cruz y llevando el Evangelio y la paloma que simbolizan el Espíritu Santo. La mano de Dios, debajo, sostiene las medidas que pesan las almas de lo hombres.
Para llamar a la oración una monja del monasterio golpea un travesaño con un martillo (toaca) para llamar. Una costumbre que se originó cuando los turcos invadieron Moldavia y prohibieron tocar las campanas.
La vida monástica en Voronet se interrumpió en 1785 durante el mandato de los Habsburgo.
 Las monjas regresaron en 1991 y hoy llevan también un taller de pintura y una granja. Además hacen visitas guiadas.


MONASTERIO DE HUMOR:

En el Monasterio de Humor se encuentra la iglesia de San Jorge que en un primer momento fue consagrada a la Asunción de María en 1415 y hay que destacar que en 1417 Stefano el Grande entregó un valioso evangelio a este lugar.



En los ábsides está representada la Jerarquía de la Iglesia y escenas de la vida de San Nicolás
Lo que contemplamos hoy fue construido en 1530 por el canciller (logofat) Teodoro BUBUIOG y su esposa Anastasia, apoyados en esta decisión por el príncipe Petru RARES por lo tanto no tiene torre principesca.
Las pinturas se pueden fechar en torno a 1535 y años despues el príncipe Vasile LUPU construyó la torre del campanario.



La restauración se hizo entre los años sesenta ysetenta y se pudo ver entonces la antigua cimentación de la iglesia. 
La pinturas se restauraron entre 1971 y 1973 con el apoyo de la UNESCO e ICCROM.
Probablemente se realizaran por un taller del maestro TOMÁS DE SUCEAVA cuyo nombre está en la escena del "Calvario de Constantinopla" y también hay una referencia de este  como pintor oficial de la corte de Petru Rares.

El "Juicio Final" está en el exterior de la pronaos


 El color predominante es el rojo, combinado de forma armónica con el ocre, rosa, azul y naranja.

Os invito a recorrer uno de estos monasterios en este enlace

domingo, 19 de julio de 2015

La muerte de Jacinto, del pintor Tiépolo




En 1752 el Conde alemán Wilhelm Friedrich Schaumburg Lippe, encargó al pintor Tiépolo que le pintara una versión especial del episodio de la mitología que narra la muerte de Jacinto.
En el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid está ese cuadro tan curioso de Giambattista Tiepolo, que aparte de su incuestionable valor artístico, nos permite encontrar en él los orígenes del tenis.
En la muerte de Jacinto, un joven de clara piel resplandeciente está tendido con una pose un tanto decorativa, como si estuviera abandonado sobre un paño de seda tornasolado.
Tiépolo nos presenta al amante de Apolo agonizante en una escena luminosa, que no es precisamente la luz de Venecia la que irrumpe en la escena sino la de Wurzburgo, donde Tiépolo estuvo tres años trabajando para un príncipe-obispo llamado Carl Philipp von Greiffenclau del que había recibido el encargo de decorar su residencia.

Wurzburgo era una metrópoli palpitante y el Conde alemán Wilhelm Friedrich Schaumburg Lippe, hombre culto, conocía perfectamente las Metamorfosis de Ovidio, una de las obras indispensables en la formación clásica.
En el libro X, Ovidio nos cuenta que Jacinto, un hermoso joven, del que estaban enamorados Apolo y Céfiro, el dios del viento,
un atardecer Jacinto ofreció a Apolo jugar a lanzar el disco o pelota, que en esta versión no aparece el disco, pero sí aparece una raqueta de tenis y una pelota (podemos observar la raqueta en la parte inferior derecha).
Lanzó Apolo, (que para eso era dios mitológico) la pelota con tal fuerza que Jacinto quedó maravillado, pero Céfiro celoso, sopló y desvió la trayectoria de la pesada pelota dando en la frente a Jacinto…y tanta sangre salía de la herida de Jacinto que Apolo no pudiendo hacer nada para salvarlo no permitió que Hades, el dios de los muertos, reclamara al muchacho; y de la sangre derramada del joven hizo brotar una flor, el jacinto. Según la versión de Ovidio, las lágrimas de Apolo cayeron sobre los pétalos de la flor y la convirtieron en una señal de luto.





¿Y qué hace la raqueta en todo esto?,
parece ser que el tenis estaba muy de moda en la Venecia del siglo XVIII, de ahí que Tiépolo se permitiera el anacronismo y pusiera a un dios mitológico a jugar al tenis.

Aunque existen referencias escritas a este deporte de siglos anteriores, esta es una de las primeras representaciones gráficas de la raqueta y las pelotas, tal y como las conocemos hoy.

viernes, 13 de marzo de 2015

Picasso y el nacimiento del cubismo (1907)




 LAS SEÑORITAS DE AVIGNON

Cuando estás delante de un grupo de alumnos de 4º de Enseñanza Secundaria dispuestos a tomar apuntes de lo que vas a comentar en una clase de Ciencias Sociales o simplemente esperan con mirada un poco desafiante a ver que les vas a contar que sea nuevo e interesante, buscas todas las formas posibles para que entiendan algo que a ti un día  te costó entender.



Reconozco que yo entendí el cubismo cuando cursé una optativa que se llamaba Fundamentos del arte moderno, quizá la elegí por lo enigmático del nombre o porque el profesor era Francisco Calvo Serraller que por ese tiempo yo no sabía muy bien quién era, pero había oído que era muy buen profesor. Fue una clave en mis estudios de Historia del Arte.
Entendí muchas cosas, pero sobre todo entendí el cubismo...y cómo lo tenía que contar.

"El cubismo divide la figura en planos, la descompone científicamente, para dislocarla en el espacio, es una manera de sugerir movimiento y volumen en una superficie plana e inmóvil.
El cubismo es una revolución tan mental como plástica". Así lo comprendí yo y así se lo cuento a mis alumnos.

Picasso dijo en una ocasión: Yo no sé inglés y para mí un libro en inglés es un libro vacío, pero eso no significa que el inglés no exista".
Si el espectador no descifraba la tela no tenía que enfadarse con el artista sino consigo mismo por no haber aprendido un nuevo lenguaje. Para el artista, "el cubismo no es ni una semilla ni un feto sino un arte que trata sobre todo de las formas y, cuando una forma se materializa, ésa vive su propia vida".



                             RETRATO DE GERTRUDE STEIN





En 1906, Pablo Picasso se compromete a realizar el retrato de Gertrude Stein.
Necesitará 96 sesiones para terminar el cuadro, que presenta el rostro de la escritora como una máscara primitiva. Ese mismo año el pintor descubre, en el Louvre, la escultura ibérica y estudia la pintura de Gauguin. El primitivismo, el deseo de volver a lo que es natural, de romper con las convenciones sociales, se acrecienta cuando ve por primera vez tallas de lo que entonces se llamaba arte negro.
Alejado de todo y de todos, trabajando a partir de fotografías de colecciones etnográficas, Picasso preparaba su revolución en el arte. 

                                                           ARTE AFRICANO







                                                                         MOMA

La primera gran materialización de ese deseo de "no conformarse con ver de otra manera sino en querer ver otra cosa" será Las señoritas de Aviñón, tela de gran formato, estampa de burdel de una enorme violencia plástica.
Es la primera obra cubista.
El pintor la terminó en su estudio parisino de Montmartre, en el verano de 1907, y ahora se exhibe en un lugar destacado en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York.

Picasso no sólo abrió las puertas al cubismo sino también a todo el arte por venir, desde el expresionismo y el 'Cuadrado negro' de Malevich hasta el arte conceptual de hoy en día.
La representación de cinco prostitutas, dos de ellas con el rostro cubierto de máscaras africanas, ya no genera escándalo, pero sigue siendo una impresión visual, "incluso después de un siglo de arte donde la única ambición fue sobrepasar la obra de Picasso", escribe el crítico del New York Times, Michael Kimmelman.


AMBIENTE DEL MOMA

Picasso dinamitó con este cuadro casi todo lo que distinguía al arte occidental hasta entonces y le entregó así su expresión artística al mundo, que vivía un espectacular cambio tecnológico, científico-cultural, político y económico.
En la escena de burdel, que recibió su título una década después de una calle de Barcelona en la que había prostíbulos (Avinyó), Picasso renunció a la imitación del mundo objetivo, habitual durante décadas, que él mismo ejercitaba hasta poco antes en el "periodo rosa". Rompió con las leyes de la perspectiva, expulsó la "belleza" del arte e hizo una clara referencia a la sutil rusticidad de las máscaras africanas e ibéricas antiguas, que había visto en los museos de la capital francesa.
Las cinco mujeres desnudas, cubiertas sofisticadamente con paños, se convierten en superficies geométricas fragmentadas.

La más extraordinaria de las figuras de la derecha es la que se ve sentada, alrededor de la cual el pintor parece haber girado 180 grados, ya que la cabeza y la parte superior del torso son vistas de frente mientras que la espalda y la parte posterior del tronco están vueltas hacia el espectador. El pintor usa dos puntos de vista diferentes y simultáneos para retratar una figura, algo inaudito en el arte occidental desde la época del Renacimiento, lo que sería un importante antecedente del recurso que Picasso y Braque usaron cuando poco después comenzaron a desarrollar el cubismo. La composición fue completada con un cortinado, sin mucha profundidad, lo que acentúa el planismo de la obra, y una naturaleza muerta con unas pocas frutas en la parte inferior de la obra. El tratamiento similar de figuras y fondo, así como el carácter casi monocromo del cuadro, fueron otros antecedentes importantes del cubismo. 
Ninguna luz modela los cuerpos y el espacio del cuadro parece unido en una sola superficie.
Las "Demoiselles" permanecieron durante años apartadas de cualquier exposición hasta que el escritor surrealista André Breton convence en 1924 al coleccionista francés Jacquet Doucet de invertir en una obra que según él "trasciende la pintura, y es un teatro de todo lo que pasó en estos últimos 50 años".
El MOMA la adquirió en 1939.

lunes, 25 de agosto de 2014

La puerta del embarcadero de Juan de villanueva



Dibujo de Fernando Brambila, correspondiente a la serie 'Vistas de los Sitios Reales y de Madrid' (hacia 1830), con la Puerta del embarcadero en el centro.


El 22 de agosto de 1811, moría Juan de Villanueva, arquitecto español y un importante representante de la arquitectura neoclásica en España.
Con este comentario sobre una de sus obras en Aranjuez, me gustaría dejar un sencillo recuerdo y respeto hacia un artista-arquitecto que dejó su obra en Aranjuez y ha servido de modelo en muchas obras de la ciudad.

Juan era hijo del escultor Juan de Villanueva y hermano del arquitecto Diego de Villanueva, que durante toda su vida tuvo el papel de protector de Juan.

Cuando Juan tenía 11 años ingresó como alumno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, este hecho era muy común entre las familias de artistas porque el academicismo era algo que les llegaba a obsesionar y cuando veían que algun miembro jovencito de la familia mostraba dotes de artista, inmediatamente se le ingresaba en la academia para que recibiera formación.
En 1758 se trasladó a Roma donde permaneció siete años como pensionista de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para completar su formación, volviendo en 1765 a España.

Un año después realizó un viaje por algunas ciudades españolas.
Instalado en Madrid, fue nombrado académico de Mérito de la Academia de San Fernando.

En 1768, fue nombrado arquitecto de la comunidad de monjes jerónimos del Monasterio de El Escorial, donde realizó las llamadas "Casas de Oficios" junto al monasterio, manteniendo una línea austera, de acuerdo con el estilo herreriano, y además la Casita de los Infantes.

El estilo de Villanueva es severo y mantiene de forma académica el sentido de las proporciones, se caracteriza como una síntesis entre el estilo renacentista de Juan de Herrera y el neoclasicismo.

En 1777, Carlos III lo nombró arquitecto del príncipe y los infantes. En lo sucesivo trabajaría casi en exclusiva para la casa real. Desde 1781 fue arquitecto encargado del Real Sitio de El Escorial; Carlos IV le nombró arquitecto mayor.

En 1771 construye la Casa de Infantes, en el Real Sitio de Aranjuez; en 1772, la Casita del Príncipe en El Pardo; en 1773, la Casita de Arriba (con una organización palladiana y una acentuada plasticidad en el tratamiento del pórtico de acceso), para su uso por el infante don Gabriel, y la Casita de Abajo (o del Príncipe), ambas en El Escorial. Pero su obra más importante es el edificio del Museo del Prado (con proyectos en 1785 y 1787). Primero concebido como Museo de Historia Natural y convertido en Museo de Arte en 1814.



Fue un arquitecto prolífico, al que se deben también el edificio de la Real Academia de la Historia, el Oratorio del Caballero de Gracia y el Observatorio Astronómico situado en los Jardines del Retiro, todos en la capital.

También es en gran parte obra Juan de Villanueva, la imagen actual de la Plaza Mayor madrileña, (que reconstruyó después del incendio de 1790, cerrando el viejo recinto urbano a través de grandes arcadas y homogeneizando la altura del caserío. A raíz de estas obras surgirán el Arco de Cuchilleros y el portal de Cofreros).

Pero es en Aranjuez, y concretamente en el jardín del Príncipe donde intervendrá Juan de Villanueva y dejará una huella neoclásica que todos contemplamos al entrar al jardín, a travesando la puerta del embarcadero que es la puerta principal.




esta imagen es de otra estupenda página de imágenes de Aranjuez, la web de Juanín


El Jardín de Príncipe nace de un encargo realizado, en 1772, a Pablo Boutelou por Carlos IV, aún príncipe de Asturias, para que unificase y diera nuevo trazado a unos terrenos dedicados a huerta por Fernando VI, ubicados en la proximidad al Real Palacio de Aranjuez; a estos terrenos se añadieron un antiguo parque, conocido como "jardín de los negros", dedicado al cultivo de flores y frutales de espaldera, y un embarcadero y su jardín anexo, conocido como "el Sotillo"- también levantado en tiempos de Fernando VI.


Los primeros planos, de cierta influencia paisajista pero en los que pesa aún la antigua estructura hortícola, son obra de Pablo Boutelou, a él se debe la ordenación del sector oeste del jardín, terminada en 1784. Después, las obras se extendieron al sector oriental, en ellas es manifiesta la intervención de Juan de Villanueva (1731-1811).
La puerta del Príncipe o del Embarcadero está situada en la parte más occidental del jardín.





La imagen está tomada del blog del buen amigo Mingo que aporta en su blog estampas de Aranjuez una gran riqueza gráfica.

Esta entrada principal  está trazada de forma recta a los pabellones.
Está formada por dos basamentos de cantería, que cada uno contiene quatro columnas agrupadas de piedra berroqueña, con capiteles y cornisa de órden jónico.



Pasear por el Jardín del Príncipe es un recreo para disfrutar de la naturaleza y la arquitectura, es un jardín peculiar y rico en sorpresas que quizás los arquitectos pudieron diseñar con un objetivo oculto: no solo sería un jardín para reyes, sería un jardín para los hombres y mujeres que amaban la belleza.





martes, 5 de agosto de 2014

El arte pop y Marylin Monroe


Marilyn Monroe


Andy Warhol escogió a Marilyn Monroe como musa de su arte cuando ella ya había desaparecido. Marilyn fue una estrella con una fama póstuma y con una popularidad mayor que la que había alcanzado durante su vida. Era como si la muerte ratificara su existencia sobrenatural y no hay duda que a ello contribuyó Andy Warhol con sus pinturas de Marilyn.
En 1949, cuando Andrew Warhola se trasladó a Nueva Yok se llamó a sí mismo Andy Warhol.
El ocultar sus datos personales y biográficos formó parte de esa contradicción que parecía ser su elixir vital.
Si hubiera vivido en el Renacimiento, Andy hubiera sido una estrella porque tenía todas las cualidades de artista, inventor, realizador y actor en una sola persona, pero en la época que le tocó vivir enriqueció de una manera muy particular con su obra artística y sobre todo con su presencia.
Fue un entusiasta de las estrellas de cine y de los modernos círculos literarios norteamericanos. Para Andy ”ser famoso durante 15 minutos” era una MÁXIMA que hizo realidad el espíritu de fugacidad que tenía la fama en su época.
Las series que inició Warhol poco después del suicidio de la estrella en agosto de 1962, se sitúan entre las imágenes de culto de finales del siglo XX. Para Warhol, Marilyn era el símbolo perfecto de la mitificación estereotipada, y a la vez del desgaste dramático de un personaje popular.
En las series de Marilyn la dimensión humana queda anulada por la simpleza esquemática que exige la publicidad que obliga a aparecer a Marilyn siempre seductora y un poco maliciosa.
En el arte de Warhol hay una típica expresión que consiste en repetir un motivo casi obsesivo (lo hace con las botellas de Coca-Cola, latas de sopa Campbell, …) hasta llegar a un efecto mecánico en el que poco a poco se va perdiendo el significado y se convierte en un icono radiante pero vacío.

Los cabellos, los ojos y la boca los resaltó con unos toques de color que no coinciden con los contornos reales, y así queda subrayada la artificiosidad de la imagen.
Años más tarde siguió trabajando con la imagen de Marilyn, pero esta vez haciendo aplicando cambios cromáticos
 El gusto por los cambios cromáticos y por la superposición de películas era un recuerdo de su época de diseñador gráfico en Nueva York.
Él era consciente del equívoco en el que se basaba la fortuna comercial del Pop Art y se estaba convirtiendo en cómplice de ese mismo consumismo que él había querido estigmatizar. Por eso para mantener una producción de imágenes y performances creativas creó un grupo de ayudantes llamado THE FACTORY (Andy Warhol y La Factory,la fábrica) que fue decisivo para la formación de muchos artistas de las últimas generaciones.



Un buen final a este comentario puede ser visitar virtualmente el museo de Andy Warhol en Pittsburgh (Museo Andy Warhol)

jueves, 31 de julio de 2014

luz de verano


Cuando se hace referencia a la luz en la pintura es difícil decidirse por un pintor que la pueda representar de manera simple y sencilla, porque la luz es algo vivo en el cuadro que el espectador sólo va a captar si la luz está dentro del cuadro y a la vez se refleja en él.

Creo que los cuadros de Ramón Casas consiguen que sintamos la luz y a la vez la veamos reflejada desde fuera.



¡Es un sensación fantástica!

Muchas obras de Casas nos trasladan al gusto modernista de la época.






“Interior al aire libre” nos deja la puerta abierta para situarla en cualquier época.

Actualmente pertenece a la colección Carmen Thyssen-Bornemisza





En la terraza posterior del domicilio de los padres del artista, situado entonces en el número 11-13 de la calle Nou de Sant Francesc de Barcelona (Este edificio, donde nació el artista, se conserva aunque en estado de semiruina) una pareja descansa y respira el aire cálido que pasea por el lugar en el que se encuentran. Lugar, que al ser interior, se encuentra apartado del ruido y bullicio de la gente.

Las figuras( su hermana mayor, Montserrat, y a su cuñado, Eduardo Nieto), se encuentran ligeramente protegidas por la penumbra que proporcionan las persianas mientras que el resto de la composición se encuentra bañada por la intensa luz de primera hora de la tarde.



Julia en el claustro del monasterio de Benet
http://pincelyburil.blogspot.com.es/2008/07/els-quatre-gats.html



A Ramón Casas le fascinaba la representación de las escenas sencillas de la vida, que realizaba plenas de lirismo y con una intención decidida de captar el movimiento del aire, de la luz y el color en los vestidos y en los ambientes.

Pero siempre interesado por renovar el panorama artístico de su ciudad natal, financió la apertura de Els 4 Gats (1897-1903), recogiendo la influencia parisina de Le Chat Noir, y junto con el dueño del local, Pere Romeu, y sus amigos Utrillo y Rusiñol protagonizaron las actividades y la tertulia de este café-cervecería que representaría las inquietudes artísticas del modernismo







Referencias bibliográficas:

Doñate, Mercè; Mendoza, Cristina: Ramon Casas. El pintor del modernismo. MNAC. 2001.



domingo, 22 de junio de 2014

La dama de Shalott, de John William Waterhouse.

A Waterhouse como pintor prerrafaelita le gustaba los temas de corte medievalista fantástico.
El pintor hizo tres obras sobre el mismo tema, inspiradas en un poema de Tennyson, que forma parte de la antología clásica victoriana: "The Lady of Shalott"(1888) "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915)

La dama de Shalott es la obra más conocidas de John William Waterhouse.
Actualmente se halla en la Tate Britain de Londres.


La trilogía a la que me he referido antes tiene relación con el tema del rey Arturo. Cuenta la historia de Eliana la dama de Shalott, que fue encerrada en una torre donde tejía noche y día.
Un susurro le anunció que sufriría una maldición si miraba en dirección a Camelot; aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo en todo momento.
Como vivía encerrada nadie la conocía pero algunos campesinos la habían oído cantar, al amanecer, y se referían a ella como a un hada.
Dentro de la torre tenía un espejo, que reflejaba la ventana y le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda.


Un día, a través del espejo, Eliana vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella: bajó de la torre y cogió una barca.
La escena que pinta Waterhouse representa el momento en que la dama dentro de la barca se deja arrastrar por la corriente y entre colinas de sauces y campos, la dama fue cantando su última canción hasta que su sangre se fue helando lentamente sin dejar de mirar las torres de Camelot.


Se ve a Eliana en una barca, fluyendo en dirección a Camelot. Aparece como una muchacha indefensa, algo asustada, con una simple túnica blanca …
Su aspecto es el de una mujer agotada y entregada a su destino, a su muerte.
Su mirada está ausente, y sus brazos abandonados en señal de rendición.



Hay un detalle precioso: las telas en la barca que ella misma había tejido se aprecian con un gran detallismo.
Éstas telas narran las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda y el amor que Eliana siente por Lancelot.
Y las velas, que se van apagando a medida que la dama avanza hacia su destino, tienen un gran simbolismo



La atmósfera del cuadro está envuelta en esa luz cenital que se va derramando por toda la escena y se aviva en el fondo del paisaje.