lunes, 22 de agosto de 2011

El estanque de los Chinescos en el jardín del Príncipe.




Hace doscientos años, el 22 de agosto de 1811, moría Juan de Villanueva, arquitecto español y un importante representante de la arquitectura neoclásica en España.
Con este comentario sobre una de sus obras en Aranjuez, me gustaría dejar un sencillo recuerdo y respeto hacia un artista-arquitecto que dejó su obra en Aranjuez y ha servido de modelo en muchas obras de la ciudad.
En los años inmediatamente anteriores a la Revolución Francesa (1789), Juan de Villanueva y el jardinero Pablo Boutelou tuvieron un acercamiento artístico muy interesante y fértil.. En 1784, se acababa de inaugurar la primera parte del Jardín del Príncipe, cuando se decidió crear un estanque al estilo de los jardines ingleses, que en esos momentos estaba tan de moda.
Seguramente que Boutelou contaba a Villanueva sus viajes por Francia e Inglaterra y le mostraba los libros y grabados con los trazados de jardines que podrían servir para inspirar el nuevos proyecto.
Villanueva ya habia demostrado ser un admirador de la arquitectura inglesa y del paisajismo romántico y estaba dispuesto a romper con ese respeto a la simetría y clasicismo clásico que habia aplicado en los trabajos de jardinería de la Casitas del Príncipe y del Infante en el Escorial.
En el Jardín del Príncipe las condiciones eran distintas ya que no existía una arquitectura de referencia, tan solo un número elevado de árboles del antiguo soto y el río Tajo, algo más al norte.


Villanueva iba a dibujar unas líneas onduladas, casi mágicas, que iban a delimitar el estanque y que le iban a dar el título de paisajista.


En las láminas que le había proporcionado Boutelou había numerosos templos circularas que en general coronaban suaves colinas, es muy probable que Villanueva tuviera una especial atención con el templo de la Sibila en Tívoli, en el impresinante paraje de las cataratas de Aniene.





El proyecto ya estaba en marcha, diseñó un templete jónico con cúpula emplomada, columnas de mármol de fuste nego y basa y capitel blancos para sugerir un interesante contraste.


Los arquitrabes y pedestales serían de piedra de Consuegra y Toledo y todo estaría coronado por un dragón de plomo y revestido de pátina dorada que desapareció años más tarde cuando los franceses invadieron España.


En 1805, cuando gran parte de las obras de arte de la Colección de la Reina Cristina de Suecia se trajeron a Aranjuez para decorar la casita del Labrador y el jardín, se colocaron sobre los pedestales del templete unas estatuillas egipcias que seguramente desaparecieron y tomaron el mismo camino que el dragón que coronaba la cúpula del templete.
En el estanque también situó Villanueva una pagoda chinesca que quedó arrasada por una fuerte tormenta que hubo en 1843, y se restauró un año más tarde con un clarísimo estilo neo-gótico.

El tema de los chinescos se había extendido por Europa desde Inglaterra transformando muchos de los jardines barrocos en nuevos escenarios de arquitecturas exóticas, quizás también por la influencia de los gustos por viajar a lejanos países.



La figura clave en este asunto de difundir el gusto por los chinescos fue el arquitecto de origen escocés,pero nacido en Suecia, Sir William Chambers. Viajó muy joven a China y de regreso entraría en contacto con el Príncipe de Gales llegando a ser Arquitecto del Príncipe , cargo muy similar al de Villanueva con el Príncipe de Asturias.
Chambers, a partir de ese momento empieza a realizar las arquitecturas de Kew gardens, con la conocida pagoda de diez alturas, que ha sido un verdadero modelo a seguir en numerosas obras de la historia del arte.





En Aranjuez, el estanque de los chinescos es una muestra de admiración a la arquitectura de Chambers. La pagoda, el obelisco egipcio,el rústico cenotafio,el templete neo-romano son una muestra de la influencia de Chambers en Aranjuez ydel maás bello testimonio que nos pudo dejar Juan de Villanueva en el jardín del Príncipe.

viernes, 12 de agosto de 2011

REYNOLDS y el retrato infantil de MISS BOWLES CON SU PERRO (1775)



La Revolución industrial inglesa de la segunda mitad del siglo XVIII cambió de una manera significativa el orden social y estableció una nueva relación entre la burguesía y el arte.

La clase media fue la que encargaba ahora los retratos a los artistas y estos vieron abierto un camino para mostrar su estilo de una manera más libre y menos comprometida que los artistas que anteriores.
Dos artistas marcaron unas pautas en el retrato inglés de esta época:
Joshua Reynolds (1723-1792) y Thomas Gainsborough (1727-1788). Los dos artistas fueron muy apreciados y solicitados por la burguesía, que perseguía la apariencia de aristrocacia a base de encargos de retratos, celebración de fiestas y un sin fin de actos que les iban introduciendo en una clase social que ellos mismos estaban creando y a la vez modelando con unos gustos a veces de dudosa elegancia.
Pero... para eso están los artistas, que de una u otra manera deben realizar las obras con dignidad utilizando su "genio".
Quizá, cautivada por el tratamiento que hizo Reynols del retrato infantil, voy a analizar una obra amable, llena de ternura que puede llevar al espectador a sentir algo especial hacia la infancia, que incluso le llegue a arrancar una sonrisa silenciosa mientras la contempla.

MISS BOWLES CON SU PERRO (1775)









Reynols fue insuperable en las cautivadoras representaciones de niños en sus retratos.
La fantasía, la ligereza del toque,la sabia dosificación de la luz y la risueña frescura en la mirada de la niña son una alternativa en los retratos de los aristrócatas empaquetados en sus ropas rígidas y sin soltura.
Pero no queda todo en la niña, el perro es tan protagonista como ella...quizá está pidiendo una ayuda para salir de esos bracitos que con cariño están dejándole casi sin poder coger aire.


La figura del perro es la mejor iconografía de la fidelidad, del no abandonar corriendo y dejar sola a la persona que le está apretando con la inocencia graciosa
que se delata en el brillo de los ojos y el gesto de la boca.



En este retrato, además se puede apreciar el romanticismo, en un paisaje un tanto fantástico y algo misterioso, que desde luego queda en segundo orden porque la niña y el perro son los auténticos protagonistas.

Son muchos los retratos que en la Historia del Arte ha despertado el interés de los que los han contemplado, pero sentirse cautivado por un retrato no es tan fácil, en realidad es cuestión de encontrar tras ese retrato la mano de un genio que se aleja de lo vulgar y limitado para mostrar la dignidad del personaje, como es el caso de esta obra que os he comentado.

Os invito a ver otro retrato infantil, en este caso de Picasso, que podría completar
este comentario
viernes 1 de agosto de 2008
Picasso, Olga y Paul
Publicado por Pilar Álamo

sábado, 25 de junio de 2011

BOTTICELLI y la identidad







Hay muy pocos artistas cuya obra represente la unión entre su sello personal con una fama imperecedera.
También son pocos los artistas que a simple vista sean reconocidos al contemplarse una obra suya aunque no la hayamos visto nunca.
Eso me sucede con las figuras de Leonardo da Vinci, con los personajes de Modigliani que parecen ausentes y sobre todo con los serenos protagonistas de Botticelli.
Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi era el nombre de Botticelli cuya biografía Giorgio Vasari incluyó dentro de su clásica recopilación “Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos”, que vio su edición definitiva en 1568, más de medio siglo después de la muerte de Filipepi.
Vasari cuenta que era un niño impaciente; y nada le satisfacía en las escuelas. Su padre le llevó a un taller de un amigo orfebre llamado Boticello (se podría traducir como tonelete).



A través de la orfebrería, Sandro Botticelli irá introduciéndose en el mundo del arte y de los artistas. Tuvo que acercarse a los círculos neoplatónicos de Florencia para estar al corriente de la nueva sensibilidad que es la que tomaría el rumbo de su producción. El aire andrógino de sus figuras, su aire de ensoñadora melancolía, son frutos directos del pensamiento neoplatónico de su época y de su lugar, la Florencia de los Médicis.
Cuando Botticelli tiene veinticinco años,(1470), se establece como artista independiente, volcado sólo en su arte.
En 1480,es el momento en que alcanza la plena madurez, antes habrá dejado obras muy destacables e incluso indudables obras maestras como “La adoración de los Reyes Magos”


en la que los astrólogos errantes son encarnados por tres importantes miembros de la familia Médicis y el propio Botticelli comparece como espectador que se vuelve hacia el observador.

Es justamente este oportuno homenaje a la dinastía medicea la que le abre las puertas a los encargos por parte de la familia, siendo su comitente más destacado, y también amigo, Giuliano de Médicis, cuya vida será corta.

“El nacimiento de Venus”
y “La primavera” son las dos obras insuperables de Botticelli, también las más complejas.


Realizadas para un miembro de la rama menor de los Médicis, junto a “Palas y el Centauro”, son la ilustración de las teorías neoplatónicas de Marsilio Ficino.
Ambas obras comparten el personaje central, Venus. En ambos casos, sus facciones son las de Simonetta Vespucci (muerta en 1476 de tuberculosis).

La complejidad iconográfica de las dos obras es inagotable, como lo es la discusión sobre las fuentes literarias de ambas. En el caso del cuadro sobre Venus, su fuente principal parece ser un poema de Angelo Poliziano: «Por los céfiros lascivos empujada / veríais la diosa que del mar salía / exprimiendo cabellera remojada / mientras el pecho la cubría».


Tras la muerte de Lorenzo el Magnífico, en 1494 se instaura en Florencia un régimen republicano bajo la férula del monje Girolamo Savonarola, un ardiente reformista apocalíptico que no tardará en levantar piras, llamadas “Hogueras de las Vanidades”, de siete pisos (uno por cada pecado mortal) en las que arderán libros, objetos de lujo y obras de arte.
Sandro Botticelli muere en Florencia el 17 de Mayo del 1510, a los 65 años. Hay contradicciones con respecto a su muerte, unos dicen que murió pobre y otros dicen que al ser protegido por la dinastía de los Médicis murió siendo rico y dueño de grandes extensiones de tierra.



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lunes, 6 de junio de 2011

PASEOS POR LOS JARDINES DE ARANJUEZ...otras rutas




El patrimonio histórico da a la ciudad de Aranjuez una identidad cultural que a la vez es un recurso con la suficiente capacidad para motivar a los alumnos y profesores en el conjunto de actividades de Historia, Cultura clásica y Música.




El ser, Aranjuez, Paisaje Cultural, patrimonio de la Humanidad, exige un tratamiento especial por parte de sus habitantes y en especial de los jóvenes que viven en él.
Nuestro colegio lleva admitiendo este compromiso mucho tiempo, y en especial estos cuatro últimos años ha recreado el interés, ofreciendo a los habitantes de Aranjuez, en primavera unos paseos didácticos que ilustran la historia, la mitología y la música en nuestros jardines.




Este curso, 2010-2011, especialmente se han identificado estos paseos con un gran trabajo llamado Ruta de las Tres Culturas `por el que El Colegio Apóstol Santiago recibió el Primer Premio en la XXIV edición del concurso patrocinado por el Corte Inglés “ Investiga a través del entorno y expónlo” con el proyecto RUTA DE LAS TRES CULTURAS, CRISTIANOS, JUDÍOS Y MUSULMANES, UNA CONVIVENCIA POSIBLE. Y con estos paseos completamos una vez más, nuestra intención de divulgar la historia de Aranjuez.



Los paseos llamados históricos guardan un rigor cronológico desde el jardín “cerrado” de Felipe II, síntesis de la herencia mudéjar y de las influencias renacentistas italianas, muy usual en los Palacios Reales de los Austrias, pasando por los jardines y fuentes de la época de los reyes Felipe III y FelipeIV donde el jardín se dispone a lo largo de un eje longitudinal en el que se van alternando diversas plazas: Hércules, Vertumno, Las Arpías, Baco…todas ordenadas y rodeadas de jardines compuestos por setos de boj.






Y terminar con el jardín barroco, llamado parterre, que Felipe V decidió crear delante de la fachada oriental del Palacio Real de Aranjuez.




Otro año más la participación ha sido excelente tanto por alumnos como por acompañantes. Y esto hace de los paseos un patrimonio cultural con el que el Colegio Apóstol Santiago se siente identificado.

sábado, 23 de abril de 2011

El arte de la "lectura sentimental" en el día del libro




Es posible que hoy muchos hayan recordado en que etapa de su infancia empezaron a leer y en que grado de pasión eso les afectó en sus vidas, todo porque se celebra el día del libro. No está mal la idea, aunque solo sea para recordar que la lectura se convierte en algo que va con la persona, con el espacio que habita, con la gente que se relaciona y así un día se convierte en algo que ocupa una dimensión mayor.
En la corriente del romanticismo la sociedad burquesa del siglo XIX cultivaba un tipo de vida emocional que se podría definir en un solo término, EMPFINDSAM, equivalente al calificativo inglés, sentimental.
En este tipo de vida, la lectura tenía un puesto destacado, porque leer significaba identificarse con las emociones que otro había volcado en el papel y permitía explorar y ampliar el potencial emocional.
Las obras de arte reflejaban ese sentimiento.
La lectura llegaba a cautivar hasta el punto de no percatarse de los gestos y la compostura, como se puede apreciar en la obra de Franz Eybl, que representa a una joven leyendo.



El libro parece cortarle la respiración...¿quizá por la emoción?...¿quizá por la empatía?...

El libro, incluso manifiesta un movimiento en la forma de las páginas leídas donde la luz se introduce entre las páginas.
El ambiente que envuelve a la joven es neutro, pasivo, tranquilo...
Sin embargo el interior de la chica se nota agitado, está atrapada por la lectura pero con un rostro ingenuo, encantador, encontrando el equilibrio que se podía ver en las escenas idílicas de la vida cotidiana de la época del Biedermeier
(EL BIEDERMEIER (1810-1860)
"VIRTUDES PRIVADAS, PLACERES HONESTOS")


Realmente, mostrar el estado de vida interior de los individuos se convirtió en un gran reto de la pintura del siglo XIX.





Y buscando una figura más ascética y austera aun, quedé sorprendida por la imagen sobria de este cuadro de Adolph Hennig (pintor neoclásico, de la escuela de Leipzig) en el que yo veo un cierto toque de modernidad.




En un fondo monocromo la lectora está aislada de cualquier referente social, cultural o religioso.




El negro de su pelo lacio y con la raya en medio se repite en el libro que sostiene en sus manos, que cruzadas descansan sobre las rodillas dobladas (postura que tantas veces hemos visto en los jóvenes que se acoplan en un rincón de la casa, o en el patio de recreo, o en un parque, cerca de un árbol).

El escote geométrico del vestido refuerza el contraste entre el negro y el color coral, lo que da más fuerza expresiva al color del cuadro.


Todo queda suspendido por la lectura seductora que puede animar a las lectoras y lectores SENTIMENTALES.

lunes, 4 de abril de 2011

Viaje a Toledo: ciudad de las tres culturas

Después de varios días preparando este viaje a Toledo con mis alumnos de 2º de bachillerato, llegó el día.


Cuando llegamos a la Ciudad de Toledo ya éramos conscientes de que la mezcla de culturas, cristiana, judía y musulmana iba a ser una constante en el transcurso del día.
El emplazamiento de Toledo es tan original como el de Venecia o Brujas, o cualquier otra ciudad pintoresca de la Europa que llamamos medieval.

Se alza sobre el promontorio que rodea un gran meandro, recorriendo desde fuera la ciudad al este, al sur y al oeste.
Conocida como Ciudad de las Tres Culturas, debido a la convivencia pacífica durante siglos de cristianos, musulmanes y judíos.


Toledo ofrece entre sus murallas un espectáculo para el arte, una muestra de la historia del arte español.





Toledo conserva la imagen de ciudad medieval refugiada en torreones y murallas, en las que se abren distintas puertas por las que se puede acceder a su impresionante casco histórico.

Cuando Alfonso VI reconquistó Toledo la convirtió en la Ciudad de las Tres Culturas





Siempre ha sido conocida por ser la Ciudad de la Tolerancia o la Ciudad de las Tres Culturas, con la convivencia de judíos, musulmanes y cristianos.
Nunca estuvo dividida de una manera clara por barrios de cada una de las religiones, pero sí existen zonas de una mayor influencia de cada una de ellas.
Nosotros empezamos por la judería y llegamos anla Sinagoga del Tránsito.

Las dos únicas sinagogas que permanecen en pie actualmente inducen a llamar el barrio donde se encuentran la Judería, donde hubo mayor concentración de la población hebrea, aunque en realidad en la ciudad llegó a haber un total de diez.


El comercio era una de las actividades principales de los judíos, que vivían encima de sus tiendas y talleres.


Fue cristiana desde el siglo IV, pasando por los más de trescientos años de convivencia de las tres religiones bajo la dominación musulmana, hasta la Reconquista.
En el siglo XVII contaba con casi setenta edificios de usos relacionados con las actividades y ritos de cada religión, muchos de los cuales después de las desamortizaciones decimonónicas pasaron a tener usos civiles, privados o administrativos.

La estructura urbana de Toledo, con sus calles estrechas y sinuosas, es árabe. De la docena de mezquitas quedan dos, la del Cristo de la Luz, del año 999 y la de Tornerías, algo posterior. La mezquita mayor estaba en el emplazamiento actual de la catedral, pero parece ser que no fue un edificio notable, sólo espacioso para poder acoger a todos los habitantes varones.

Las puertas de Alfonso VI y Bisagra Vieja tienen estructuras árabes. La noria en la orilla del río Tajo es herencia de las técnicas de regadío. Pero sobre todo, la herencia más patente es la estética mudéjar en la arquitectura y decoración utilizada durante siglos en todo tipo de edificios, incluida la catedral.
Fue un viaje de un día que todos lo recordaremos porque fue fantástico y muy muy divertido.
Gracias a todos vosotros porque sin vuestra alegría e interés no hubiera sido posible


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domingo, 19 de diciembre de 2010

Huertas de Picotajo en Aranjuez


Plano original de la Huertas de Picotajo (mediados del s. XVI)

A mediados del siglo XVI Felipe II y sus asesores deciden iniciar un programa de construcciones asociado a la nueva capital, que había trasladado a Madrid.
Uno de estos lugares, junto con el Escorial y otros de menor importancia, es Aranjuez, que forma con Madrid y Toledo el triángulo de referencia para las nuevas actuaciones.
La función administrativa que se localizaba en la nueva capital, suficientemente alejada de Toledo, antigua capital del reino y sede del Primado de la Iglesia, se complementa en Aranjuez, con la puesta en valor de un territorio, perteneciente a la corona, con unas posibilidades muy importantes de desarrollo agropecuario que permitiera el abastecimiento de las dos grandes ciudades.
El transporte y acarreo de productos se pretendía hacer, en gran medida, por medio fluvial. A tal fin se encargan estudios de viabilidad para hacer navegable el Tajo hasta Toledo e incluso Lisboa, ya que Portugal se anexiona a la Corona en el último cuarto de siglo. Esta nueva actividad se acompaña con un complejo programa hidráulico y la introducción de un sistema de canales, que aprovecha en parte actuaciones anteriores como el azud del Embocador de tiempos de Carlos V, y permite el riego de toda la vega. En concreto el Caz de las Aves, el de Colmenar, los de la Cola Alta y Baja y otros de menor importancia han permitido desde entonces el aprovechamiento agrícola de la zona.

Junto al antiguo palacio de los Maestres de la Orden de Santiago, Felipe II decide construir un nuevo palacio, aprovechando así los jardines realizados por los Reyes Católicos y que conocemos como el Jardín de la Isla.

Vista idealizada del Palacio (antes de la intervención de Sabatini)

Para hacer las trazas tanto de Aranjuez como del Escorial hace llamar a Juan Bautista de Toledo, arquitecto adscrito a la corona que se encontraba trabajando en Nápoles y le pone como ayudante a Juan de Herrera.
El motivo de la elección de estos arquitectos posiblemente estuviera relacionado con su vinculación a la Casa Real. Primaron más consideraciones de fidelidad que el prestigio. Aunque ya Juan Bautista de Toledo hubiera trazado y construído la Cúpula de San Pedro de Roma y Juan de Herrera, procedente del séquito del Emperador Carlos V,fuera un experto tracista, matemático y astrónomo.
Dentro de este ambicioso programa de prestigio y desarrollo económico se decide la ordenación del paraje conocido como Picotajo, llamado así por encontrarse en una península que conformaban los ríos Tajo y Jarama antes de la Junta de ambos.
Desde el siglo XVI el curso del río Tajo se ha mantenido semejante, con leves correcciones de diques y malecones, pero el río Jarama ha modificado su curso de forma significativa, desplazándose más de tres Kilómetros en sentido Este.
Cuando Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera hacen el plano de las Huertas de Picotajo, existente en el Archivo General de Palacio, el río Jarama discurría más próximo a Palacio.
Un encargo sencillo de parcelación con fines agrícolas, estos arquitectos lo convierten en un compendio intelectual de geometría y astronomía, con fuerte carga simbólica, que responde perfectamente a su función.
Para la ordenación de todo este territorio proponen situar dos puentes, uno sobre el río Tajo con acceso desde el Jardín de la Isla y otro sobre el Jarama en la actual Puerta de Legamarejo que servirán de focos estructurantes para el conjunto.
Tomando dichos focos y la Calle de Entrepuentes, orientada perfectamente Este-Oeste con lo que en los equinoccios de Primavera y Otoño el sol sale y se pone por los puentes, se organiza una radiación utilizando para su trazado y replanteo el hexágono, polígono regular que maciza el plano y cuyo trazado es elemental, ya que el radio de la circunferencia que lo circunscribe es igual en tamaño al lado del polígono: con una cuerda y un jalón se traza un círculo y haciendo base en cualquier punto de la circunferencia, con el mismo radio se obtiene el lado del hexágono en su intersección con la misma.
El paso del hexágono al dodecágono se consigue doblando la cuerda que define cada lado.


Trazado del hexágono regular

La elección del dodecágono regular, además de su fácil replanteo, está ligada a la tradicional simbología semítica y sobre todo a los ciclos de la luna que definen los meses, las constelaciones y fundamentalmente las épocas de siembra y recogida de los frutos del campo.
Debido a la existencia de los Ríos no se pueden completar los polígonos en los puentes, solo se hace en la intersección de dos líneas, una procedente de cada foco, fuera del ámbito de Picotajo en lo que se conoce como Glorieta de las Doce Calles.
Este sistema de trazado es extrapolable al resto del territorio utilizando como hitos cualquier circunstancia geográfica.
Para la formalización en el terreno del trazado se recurrió a definir caminos delimitados por doble alineación de árboles y que dejaban entre ellos espacios de cultivo conocidos como tranzones. Este sencillo método operativo ha trascendido los siglos y ha marcado una impronta de tremenda importancia tanto para la arquitectura y el paisajismo por su temprana implantación.
El plano original de las Huertas de Picotajo no es un plano topográfico de replanteo sino más bien un ideario porque no se corresponde con el trazado que se llevó a efecto. Se da la circunstancia de que la solución realmente llevada a la práctica coincide exactamente con el trazado ideal, mientras que en el plano original hay defectos de dibujo.
Se acompaña un plano en el que se ha superpuesto el trazado actual sobre el plano original


Superposición del trazado realmente ejecutado sobre el plano original

Y se constata que la idea, en el sentido platónico, ha servido para organizar y ordenar el espacio haciéndose eco de la importancia que tuvo en el Renacimiento la consideración intelectual para el trabajo de arquitectos, escultores y pintores.
Además el uso de figuras y polígonos sencillos y reconocibles facilita la comprensión de las actuaciones, lo que no impide mantener referencias simbólicas como la del Sello de Salomón inscrito en el hexágono en un tiempo en que Felipe II, Señor de múltiples reinos, también era rey de Jerusalén.
Como consecuencia de la lógica inherente al proceso, era previsible que se hubiera mantenido algún vestigio de la localización de los focos o de elementos que se hubieran utilizado en su trazado.


Foto aérea del estado actual sobre la que se marcan los ejes y focos

Coincidiendo con las primeras labores de movimiento de tierra en la restauración de la Glorieta de las Doce Calles, se realizó una cata en el centro de la misma.


Aparición de la piedra fundacional

Debajo de sucesivos estratos de escombros, asfalto y zahorras apareció una piedra de Colmenar, de pie y medio de lado (42 cm aprox.), perfectamente orientada y nivelada que sirvió para el trazado de la Rotonda y formaliza el tercer foco de la radiación original.


perfilado de la piedra



Labores y trabajos de arqueología




Fase intermedia de los trabajos


Este descubrimiento tiene una gran importancia histórica pero también paisajista y arquitectónica. Demuestra que la singularidad de Aranjuez radica en una evidente ordenación geométrica y formal pero informada por el orden que le proporciona el rigor intelectual.



La piedra que confirma la teoria